Lengua blanca en los niños

¿A qué se debe su color?

¿Tu hijo amanece con la lengua blanca? Te indicamos los otros síntomas que suelen acompañar el color blanco de la lengua y las infecciones que pueden estar presentes.

 
Lengua blanca en los niños

La lengua blanca es uno de los numerosos síntomas de que algo no va bien con la salud del niño. El color blanquecino proviene de una capa de células de descamación de la lengua junto con restos de comida y bacterias u hongos que se nutren de ella. Una fina capa en la parte posterior de la lengua es normal. No lo es tanto si es más espesa y se expande por toda su superficie. Veamos las principales causas.

  • Lengua blanca por falta de saliva. La saliva tiene propiedades antisépticas y, junto con su poder de arrastre, mantiene la boca limpia. Si existe una falta de hidratación por fiebre, obstrucción nasal o cualquier enfermedad que afecte la producción de saliva, el niño tendrá la lengua blanca. Es muy típica de infecciones gastrointestinales como la gastroenteritis o que afecten a la garganta y boca como la faringitis o las anginas. La lengua blanca no produce dolor pero la boca se vuelve pastosa y los alimentos no saben igual. La halitosis o mal aliento es otro síntoma asociado. Para que la producción de saliva vuelva a la normalidad, conviene que el niño beba líquidos como agua, zumos, infusiones… Ofrécele de beber y no insistas en la cantidad. Lo que importa es la frecuencia. Una vez instalado el tratamiento contra la infección, el color de la lengua del niño volverá a la normalidad. Mientras tanto, conviene no descuidar la higiene bucal. Además de cepillarse los dientes como de costumbre, un cepillado suave de la lengua mejorará la sensación de boca seca y el mal aliento.
  • Lengua blanca por muguet. Esta infección, también llamada candidiasis, es provocada por el hongo candida albicans que se instala en la cavidad bucal. Es relativamente frecuente en el primer año de vida, cuando el niño tiene menos defensas. La lengua, mucosa bucal, labios y hasta los carrillos del bebé se cubren con unos pequeños acúmulos blancos parecidos a restos de leche. Pero, a diferencia de la leche, si intentas eliminarlos, no lo conseguirás. Están adheridos y no se despegan. Esta infección es un poco aparatosa y puede preocupar a la mamá pero es benigna y responde bien al tratamiento. Eso sí, tendrás que acudir al pediatra para que te recete una pomada antimicótica y terminar con la infección en cuanto antes. La candidiasis no atendida se puede extender hasta la zona del pañal. La pomada se aplica por todas las zonas afectadas al igual que por todo lo que el bebé chupa: tu pecho, el chupete, la tetina del biberón…
 

Victoria Gómez