La varicela en el niño

Aprende a calmar sus síntomas

Comienza con fiebre y unos granitos que se extienden por todo su cuerpo. Aunque es una enfermedad molesta, en la mayoría de los casos no reviste gravedad.

 
niña con varicela

Por muchas medidas que tomes para evitar que tu pequeño no pase la  varicela, es probable que no puedas impedirlo. Es una de las patologías infantiles más contagiosas; de hecho, la mayoría de los niños la pasa entre los dos y los ocho años y, a los 12, el 90 por ciento de los pequeños ya la ha padecido. La buena noticia es que se trata de un trastorno leve que comenzará a remitir en unos siete días.

Aunque pueden presentarse brotes en distintas épocas del año está más relacionada con periodos de actividad escolar, situación que facilita un contacto próximo entre un gran número de niños y, por lo tanto, su contagio. La enfermedad, causada por el virus de la varicela-zóster, se transmite a través de pequeñas secreciones respiratorias que expulsamos a hablar, toser o estornudar y que se quedan en el aire.

Los síntomas de la varicela

Tras un periodo de incubación de unas dos semanas en las que el pequeño puede notar malestar general y fiebre, aparecen por todo el cuerpo los característicos “granitos” de la varicela. Primero son lesiones rosadas y algo sobreelevadas y, en unas horas o días evolucionan a vesículas, es decir, pequeñas ampollitas con un líquido claro que se convierten en costras de tres a seis días después.

Cómo aliviarla

Aunque no hay ningún tratamiento eficaz frente a ella, sí lo hay para atenuar sus síntomas.

  • El picor es la consecuencia más característica y molesta de la varicela. Algunas soluciones como la loción de calamina o aplicar compresas húmedas con agua tibia sobre las lesiones son capaces de aliviarlo. Si el picor es muy intenso podemos administrarle un antihistamínico por vía oral, pero siempre después de consultarlo con el pediatra.
  • Córtale las uñas y mantén limpias sus manitas para evitar que al rascarse las “pupas” se haga daño y se produzca una sobreinfección bacteriana, la complicación más frecuente de la varicela.
  • Evita los baños y opta por las duchas para que su piel se seque más rápidamente. Abrígale poco y, si tiene fiebre, puedes darle un antitérmico como el paracetamol. En este caso no debes darle nunca una aspirina, ya que algunos casos puede presentarse el síndrome de Reye, un trastorno que, aunque es raro, está relacionado con el uso del ácido acetilsalicílico en niños con gripe o varicela.

Prevenir la varicela

La vacuna es hasta ahora, la única estrategia eficaz para prevenir la varicela aunque, eso sí, no asegura al 100 por cien la inmunidad ya que su efectividad se sitúa entre el 70 y el 90 por ciento para evitar la patología, un porcentaje que asciende al 95 por ciento a la hora de impedir las formas graves de la enfermedad. La reforma del calendario vacunal aprobada en 2013 y aplicable en 2014 no la pauta hasta los 12 años, siempre que el niño no la haya pasado ya.

La ‘culebrilla’

Aunque es muy poco probable, es posible pasar la varicela dos veces. Sin embargo, generalmente no es así ya que las defensas naturales que producimos cuando la padecemos por primera vez suelen protegernos toda la vida. Lo que sí puede ocurrir es que el virus quede latente en algunos ganglios del sistema nervioso. Éste puede reactivarse a lo largo de la vida y producir lesiones cutáneas similares a las de la varicela, pero localizadas en la zona de los nervios y, generalmente a nivel del tronco y siguiendo el trayecto de los nervios subcostales. Se trata del herpes zóster o “culebrilla”.

Asesoramiento: Josep Marès, pediatra en el Institut Pediàtric Marès-Riera, en Blanes (Girona), y coordinador del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría.

 

Ana Vallejo




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