La enfermedad de la bofetada en niños

Benigna y muy contagiosa

El eritema infeccioso o quinta enfermedad causa al niño fiebre, malestar general y una erupción en la cara, tronco y extremidades que puede durar hasta tres semanas.

 
Niño con enfermedad de la bofetada

Ha pasado unos días pachucho, con algo de fiebre, catarro y malestar general y, tras unos días de mejoría, un sarpullido rojo intenso cubre sus mejillas. Consulta con tu pediatra porque es posible que tu hijo tenga un eritema infeccioso, una patología muy contagiosa pero que, pese a que su nombre te asuste, cursa sin complicaciones y es benigna.  

Qué es el eritema infeccioso

Es una enfermedad vírica causada por el parvovirus B19 que también se conoce como quinta enfermedad y enfermedad de la bofetada, pues la erupción afecta a los mofletes del niño como si hubiera recibido un cachete.

Esta patología se contrae por vía respiratoria a través de las secreciones nasales emitidas al estornudar o de las partículas de saliva despedidas al toser o adheridas a objetos como vasos o cubiertos. De ahí que sea una enfermedad muy contagiosa, especialmente entre los niños de 5 a 10 años.  

El virus tiene un periodo de incubación de unos 15 días, momento en que es muy contagioso y en que aparecen síntomas difusos que no permiten identificar la enfermedad. Pasado este tiempo, los síntomas generales mejoran y aparece la erupción, momento en que el parvovirus B19 ya no es contagioso. Por lo tanto, si ves a tu hijo o alguno de sus amiguitos con toda la cara roja y le diagnostican enfermedad de la bofetada, ahora no hay riesgo de contagio, sí en las dos semanas anteriores.

Los síntomas de la enfermedad de la bofetada  

El eritema infeccioso se manifiesta con fiebre más o menos alta y síntomas respiratorios –secreción nasal y tos–. Después llegan el dolor de cabeza, malestar general y la conjuntivitis. Además, puede notar inflamación de los ganglios, diarrea y dolor articular.

Pasados unos días estos síntomas mejoran y es cuando empieza a verse en el niño una erupción rojo intenso en ambas mejillas; un color que llama más aún la atención porque los labios se ponen más pálidos. Poco a poco la erupción va extendiéndose de forma descendente a los brazos, el tronco y las piernas, respetando las palmas de las manos y las plantas de los pies.

La erupción no causa dolor ni picor y puede mantenerse hasta tres semanas en la piel del niño. Una característica típica de esta patología es que el eritema empieza a quitarse en la parte central de la erupción y la piel del niño adquiere la apariencia de un encaje.

El tratamiento de la enfermedad de la bofetada

Al tratarse de una patología vírica es difícil evitar el contagio, como ocurre con la gripe común.

El tratamiento una vez contraída es meramente sintomático: ibuprofeno y paracetamol para la fiebre y el malestar general, un descongestionante para la nariz, un expectorante para la tos –recuerda que no hay mejor expectorante que el agua–, reposo, dieta blanda y una buena hidratación tanto del cuerpo como de la piel con una crema para el cuidado de la piel del niño.

Pasar la quinta enfermedad una vez te confiere protección, por lo que no volverás a contagiarte.

 

Laura Jiménez