La enfermedad de Kawasaki

Un riesgo para el corazón del niño

Hace tan solo 20 años esta era una enfermedad casi desconocida. En los últimos años han aparecido muchos artículos en revistas médicas comentando su evolución en España. ¿Debemos los padres estar atentos a ella?

 
Niño en el médico

Los primeros casos de la enfermedad de Kawasaki (EK) se diagnosticaron en Japón por el Dr. Tomisaku Kawasaki, de ahí su nombre. Aunque Japón continúa estando a la cabeza, el número de niños con Kawasaki se ha multiplicado en todos los países desarrollados, mientras que los países con menor desarrollo socioeconómico, tienen menos casos. De lo que ya no hay ninguna duda es de que se trata de una enfermedad seria, que daña el corazón de uno de cada cuatro niños que la padecen y que puede terminar de forma trágica si no se inicia el tratamiento de manera precoz.

Han trascurrido 40 años desde los primeros diagnósticos y todavía hay muchas dudas en torno a esta enfermedad. El hecho de que los casos de EK sean más frecuentes en meses fríos y de que aparezca en forma de pequeñas epidemias, hace pensar que está provocada por un germen. A favor del origen infeccioso está además el que afecte sólo a niños -los adultos estarían inmunizados-, o que respete a los lactantes de menos de 6 meses, protegidos por las defensas transmitidas durante el embarazo y la lactancia.

Sin embargo, aunque se ha buscado con insistencia algún germen sospechoso de provocar la enfermedad, hasta el momento no se ha encontrado. Otra posibilidad es que se trate de una enfermedad inflamatoria con una reacción inmunológica alterada, similar a la que se produce en las enfermedades reumáticas.

Los síntomas

Afecta sobre todo a niños menores de 5 años, y comienza de forma aguda, con fiebre elevada. El resto de síntomas son muy variables, y no están siempre presentes. Puede haber conjuntivitis, labios rojos o agrietados, inflamación de las manos y de los pies, aumento del tamaño de algún ganglio del cuello, o aparición de manchas rosadas por el cuerpo. Si no se trata, la fiebre continúa en forma de picos y en las semanas siguientes aparece un signo muy característico, la piel de la punta de los dedos comienza a descamarse en pequeñas láminas.

Hace años, sólo comenzábamos a pensar en el Kawasaki cuando la fiebre se prolongaba más de dos semanas y veíamos la descamación de los dedos. Ahora sabemos que el inicio precoz del tratamiento es el único medio que tenemos de prevenir los daños sobre el corazón, por lo que resulta obligado plantear el diagnóstico mucho antes. Se debe pensar en esta enfermedad ante cualquier pequeño con fiebre elevada de más de 5 días de duración, para la que no se encuentra una explicación evidente.

A partir del décimo día de evolución suele producirse la afectación del corazón. La pared de las arterias coronarias se inflama y poco después se rompe su capa elástica provocando dilataciones (aneurismas). La inflamación de las pequeñas arterias ocurre también en otros órganos del cuerpo, pero es en el corazón donde tiene consecuencias más graves. Al pasar por las zonas dilatadas, la sangre se remansa y forma trombos, que obstruyen las arterias con el riesgo de infarto.

El tratamiento

Hasta ahora, la única posibilidad de prevenir la lesión del corazón es el tratamiento con gammaglobulina intravenosa asociada a dosis elevadas de ácido salicílico, en los primeros días de la enfermedad, antes de que se formen las dilataciones coronarias. Si se llega tarde, y el niño con Kawasaki desarrolla dilatación de las arterias coronarias, deberá recibir tratamiento continuado con anticoagulantes para evitar la formación de trombos, y realizar un seguimiento estrecho por parte de los cardiólogos infantiles. Afortunadamente, esta situación sólo se da en la cuarta parte de los niños afectados.

 

Dr. Jesús Martín-Calama




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