¿Es preocupante que un niño enferme a menudo?

La frecuencia no significa gravedad

¿Por qué enferma tan a menudo mi hijo? Bastantes padres llegan a pensar que puede tener un defecto en sus defensas, debido al número de veces que se infecta. ¿Cómo saber si padece una deficiencia en su sistema inmune?

 
niño y médico

La diferencia entre los niños sanos y los que tienen defectos en sus sistemas inmunes, no está tanto en el número de veces que se infectan como en la dificultad para superar la infección o la gravedad que alcanza. Mientras que un niño normal padece cinco catarros respiratorios, un niño con una deficiencia inmune sufrirá cinco neumonías. Debido a la gravedad de sus infecciones, estos niños no ganan peso con normalidad y crecen mal.

¿A más fiebre, más grave?

Otro error frecuente es confundir la gravedad de una infección con la intensidad de la fiebre. La fiebre elevada no refleja necesariamente gravedad. Algunos niños reaccionan de forma habitual con fiebre muy alta, mientras que otros responden con muy poca fiebre ante los mismos gérmenes. La gravedad tiene más relación con lo que llamamos “afectación del estado general” que implica postración, decaimiento y falta de respuesta a estímulos.

Los bebés, los más vulnerables

Al nacer, los recién nacidos tienen más riesgo de sufrir infecciones porque sus mecanismos de defensa están aún inmaduros. Su piel es más vulnerable que la de los niños mayores y sus mucosas son más permeables al paso de gérmenes. En cuanto al sistema inmunológico, aunque está completo, reacciona de forma lenta y es menos eficaz.

Para compensar este déficit, los recién nacidos reciben de sus madres, a través de la placenta, toda la carga de memoria inmunológica que ellas tienen acumulada. Se trata de inmunoglobulinas de la madre, que permanecen activas en el cuerpo del recién nacido durante los primeros 4-6 meses de vida. En los niños que reciben lactancia materna, el paso de inmunoglobulinas maternas a través de la leche prolonga este periodo de inmunidad pasiva durante unos meses más. A partir de entonces toda la responsabilidad de la defensa inmunológica dependerá del organismo del lactante.

Es poco frecuente que los lactantes pequeños padezcan infecciones, debido a la protección a la que son sometidos por sus padres, por lo que hasta el final del primer año su memoria inmunológica casi se limita a las respuestas que han provocado  las vacunas.

 

Dr. Jesús Martín-Calama




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