El frenillo lingual en niños

Cuándo operarle

El frenillo lingual se detecta fácilmente, pero no conviene intervenir hasta los dos años. A partir de esa edad, operarlo es crucial para que desarrolle una pronunciación correcta del fonema /r/.

 
Frenillo lingual

El frenillo lingual es un pequeño pliegue vertical de mucosa que une por el centro la parte delantera de la lengua con el suelo de la boca. Cuando este frenillo es más corto de lo normal dificulta los movimientos de la lengua, impidiendo que pueda tocar el paladar por lo que el niño no puede pronunciar bien los fonemas /t/, /d/ y sobre todo la /r/.

Cómo detectarlo

El frenillo lingual es muy fácil de diagnosticar. Basta con pedirle al niño que saque la lengua. Si la punta adquiere la forma de “v”, con una hendidura en su centro, el frenillo es demasiado corto.

Los problemas que acarrea

El frenillo lingual ocasiona problemas a tres niveles fundamentalmente:
- Habla. Al no poder moverse la lengua con dificultad, los fonemas que hemos comentado no se pronuncian correctamente. La mayoría de los pequeños logran adaptarse a esta dificultad y tienen una pronunciación normal. Consulta con un logopeda para que pueda darle las estrategias adecuadas para pronunciar bien.
- En la lactancia. Un frenillo lingual corto puede hacer que el bebé no extraiga leche con facilidad al no poder hacer la fuerza suficiente con la lengua. El instinto natural hará que el niño haga más presión con los labios para obtener el alimento que necesita, por lo que la lactancia no tiene por qué verse comprometida. Ten paciencia los primeros días y pronto todo marchará sobre ruedas.
- Heridas. El roce constante del frenillo lingual con los dientes inferiores puede causar heridas y desgarros en la zona.

El tratamiento

La cirugía es el mejor tratamiento del frenillo lingual corto. Sin embargo, la intervención no corre prisa y no conviene hacerla durante el primer año de vida, pues aunque afecta a la deglución de la leche, las consecuencias no compensan. Lo ideal es operar al pequeño hacia los dos años; tampoco más tarde para evitar que tenga problemas en el aprendizaje del lenguaje.

La operación es sencilla y pronto el niño no notará ninguna molestia. Ten en cuenta que no todos los pediatras son partidarios de intervenir al niño hasta ver si el frenillo le causa dificultades en el habla.

 

Laura Gómez Lama




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