Cómo tratar el pie de atleta en niños

Una molestia en sus pies

Caminar descalzos por lugares contaminados es la causa más frecuente de la aparición de hongos en los pies. El picor es uno de los síntomas más característicos de esta infección.

 
Pies del niño

Los hongos son microorganismos que pueden encontrarse en cualquier parte, aunque en condiciones de frío, sequedad y buena higiene no son frecuentes. Por el contrario, las altas temperaturas los hacen proliferar y sobrevivir en cualquier superficie húmeda y cálida. El contagio, entonces, se produce por el contacto directo de nuestros pies con cualquier elemento contaminado ya sea un objeto –zapatillas, toallas…– o las zonas por las que solemos caminar descalzos, como las piscinas, las duchas de los campings, de los vestuarios…

De todas las infecciones por hongos, el pie de atleta es la más frecuente. Se caracteriza por ser una erupción roja, descamativa y con agrietamientos entre los dedos. Produce ardor, picor y un olor desagradable en los pies. Aunque las zonas que están entre los dedos son las más propicias para la infección, en algunos casos, puede extenderse a la planta del pie. Pese a que son más frecuentes en los adolescentes que en los niños, es importante que tomes estas medidas de prevención:

  • Lava sus pies a diario y sécalos de forma exhaustiva, sobre todo en las zonas que se encuentran entre los dedos.
  • Ponle siempre sandalias o chanclas para caminar por lugares públicos, como piscinas, duchas, gimnasios, saunas…
  • Asegúrate de que los calcetines que usa con el calzado deportivo sean de fibras naturales como hilo o algodón.
  • Pídele que no intercambie la toalla con otros familiares y dale una toalla para los pies y otra para el resto del cuerpo.
  • Evita, en la medida de lo posible, calzado realizado con materiales sintéticos. Los materiales como el cuero permiten mayor transpiración y, por lo tanto, reducen la humedad y la sudoración en el pie.

Cómo se trata

El tratamiento de los hongos se basa en la aplicación de cremas antifúngicas directamente sobre la piel y siempre bajo las indicaciones del pediatra. Estas infecciones son lentas y algo difíciles de eliminar, por lo que la constancia en el tratamiento es especialmente importante. Las cremas se aplican unas dos veces al día y durante un tiempo que puede prolongarse de 7 a 10 días después de que la erupción haya remitido por completo.
Como es posible que la zona afectada le pique, vigílale para que no se rasque en exceso y córtale bien las uñas para que no se provoque heridas que podrían infectarse. Pese a estar bajo tratamiento, los hongos pueden resultar contagiosos hasta su desaparición. Por tanto aunque puede mojarse los pies, no olvidaes el uso de zapatillas en los espacios comunes –como las duchas de un gimnasio– y evitar compartir las toallas para que los hongos no vuelvan a aparecer y no contagie a los demás.

Asesoramiento: Javier Soriano Faura, pediatra en el centro de salud Fuensanta en Valencia y miembro del grupo Prevención en la Infancia y la adolescencia (PrevInfad) de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap).

 

Ana Vallejo




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