Cómo se diagnostica la escarlatina

Más frecuente de lo que parece

Ni es grave ni deja secuelas. A pesar de la mala imagen que tenemos de ella, la escarlatina es muy común y fácil de tratar.

 
Con fiebre

Suena a patología olvidada, pero la escarlatina es uno de los trastornos infecciosos más comunes en los niños en edad escolar –fundamentalmente entre los cuatro y los ocho años–. Atenta a sus síntomas:

  • Faringitis. La bacteria llamada estreptococo pyogenes entra en la garganta y coloniza la faringe, provocando la infección. A tu hijo le dolerá la garganta, la cabeza, tendrá fiebre algo elevada y, probablemente, desarrolle las placas blancas tan típicas de la faringitis. Ésta será la primera manifestación de la escarlatina. 
  • La bacteria producirá también una toxina que enrojece la piel y provoca la aparición de manchitas rojas. Éstas no son planas, sino algo abultadas y similares al ‘papel de lija’. Afectan sobre todo al tronco, los brazos y la cara, y lo hacen de manera generalizada y no en forma de parches.
  • El color de la lengua adquiere un tono rojo intenso y con las papilas algo abultadas, lo que le da un aspecto parecido al de la frambuesa.
  • A diferencia de otras enfermedades, como la varicela, el niño notará picor, pero éste no será muy intenso. Por eso, la probabilidad de que se haga heridas al rascarse –y éstas terminen infectándose, lo que complicaría el proceso– es pequeña.

Con el adecuado tratamiento antibiótico, aproximadamente entre los tres y los cinco días la escarlatina habrá remitido. Las manchas en la piel pueden tardar algo más en desaparecer y, a medida que esto ocurre, pueden producirse descamaciones o desprendimientos en la piel, muy típicos en la mayoría de las enfermedades con afectación cutánea.

Poco contagiosa

La escarlatina se transmite de modo similar a la gripe –aunque existe menos riesgo de contagio–. Por esa razón, la mejor forma de prevenirla es seguir las medidas higiénicas tradicionales, como el lavado de manos y evitar el contacto durante los dos primeros días de tratamiento antibiótico. Aunque los niños sufran la infección, no requieren ningún aislamiento especial. Como máximo, a las 24 o 48 horas de comenzar el tratamiento, la enfermedad deja de ser contagiosa. A partir de este momento, el niño ya puede volver al colegio aunque siga teniendo las erupciones en la piel.

Si estás embarazada y has estado en contacto con un niño con escarlatina, consulta este foro.

Asesoramiento: Dr. José Tomás Ramos, del servicio de Pediatría del Hospital de Getafe y miembro de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc).

 

Ana Vallejo