Cómo se contagian los niños

Protégele de las infecciones

Los niños padecen infecciones como mucha frecuencia. Fiebre, mocos, tos, otitis, bronquitis, diarreas... les lleva a consumir gran cantidad de medicamentos. Pero ¿cuáles son las vías más frecuentes de contagio? ¿Se puede hacer algo para evitarlos?

 
niña enferma

El organismo de los niños, igual que el de los adultos, tiene unas barreras para impedir que los gérmenes penetren dentro del cuerpo: la piel, y la capa mucosa que tapiza el tubo digestivo y las vías respiratorias. En ambas “murallas”, hay otros elementos adicionales que dificultan su entrada: el moco fabricado por las mucosas, que atrapa los gérmenes facilitando su arrastre posterior; los pelos a la entrada de orificios, o secreciones especiales que los neutralizan. Si los gérmenes superan esta barrera y penetran en el organismo del niño, éste enfermará. Evitar que se contagien implica tomar ciertas medidas.

Cómo se contagian los niños

A través de la mucosa respiratoria: al toser o estornudar, los niños lanzan al aire los gérmenes presentes en sus vías aéreas. Quedan flotando en el aire durante unos segundos, en un entorno de dos metros. Así pueden ser inhalados por otros niños que, una vez contaminados, multiplican la diseminación. Los catarros respiratorios, faringitis, laringitis, tos ferina, bronquitis, neumonías o la gripe, se contagian por esta vía, que por otro lado, es la más difícil de controlar, debido a que muchos niños comienzan a eliminar gérmenes antes de tener síntomas de su propia infección, es decir durante el periodo de incubación. Cómo protegerle: acostumbrar a los niños a poner la mano delante de la boca al toser o estornudar es una práctica sencilla y muy útil, aunque no se puede emplear en niños muy pequeños. También se produce contagio respiratorio a través del contacto directo con secreciones contaminadas (mocos o saliva) mediante besos o chupeteo de juguetes u otros objetos.

A través de la mucosa del tubo digestivo: por esta vía se contagian los gérmenes que provocan gastroenteritis como Salmonella o Campylobacter, y los parásitos intestinales. En este caso los microbios se eliminan por las heces, y contagian las manos de los cuidadores o de los niños, al rascarse cuando sienten picor anal, al limpiarse o durante los cambios de pañales. Cómo protegerle: es preciso identificar a los niños con diarrea o parásitos, y extremar las medidas higiénicas de sus cuidadores, lavando inmediatamente las manos y evitando que estos cuidadores manipulen alimentos. El contagio por vía digestiva también se produce por utensilios contaminados (platos o biberones) o el consumo de alimentos en mal estado. El empleo de alimentos frescos de garantía, la refrigeración, el control del agua de bebida y la manipulación adecuada son las claves para limitar las infecciones digestivas.

A través de la piel: es la vía de contagio de los piojos, la sarna, las infecciones de la piel o las conjuntivitis y requiere un contacto estrecho entre el niño que padece la infección y el niño sano. Cómo protegerle: es necesario aislar pronto a los niños enfermos hasta que su infección esté controlada. Compartir peines, cepillos, sombreros o gorras es una es una forma fácil de contagio. En niños agresivos, hay que valorar la posibilidad de contagio a través de mordeduras.

Por factores ambientales: son todos aquellos que pueden causar irritación o daño en las barreras mucosas o en la piel, y los que permiten el acantonamiento de los gérmenes: el humo del tabaco, los ambientes muy contaminados, la falta de higiene, moquetas, alfombras o cortinajes, que acumulan polvo. Cómo protegerle: procurándole un ambiente libre de tabaco, limpio y bien ventilado.

 

Dr. Jesús Martín-Calama