Cómo prevenir y cuándo operar la fimosis

Un trastorno frecuente

Todos los niños nacen con fimosis fisiológica, tienen la piel adherida al glande. En principio, deberás esperar unos años para que se vaya solucionando de manera natural. Si no fuera así, una sencilla intervención quirúrgica pondrá fin al problema.

 
Fimosis

Todos los bebés nacen con una fimosis fisiológica. Su prepucio, la fina piel que recubre el extremo del pene, permanece adherido al glande y, por tanto, no es retráctil, es decir, no se puede retirar hacia atrás, quedando al descubierto el orificio urinario. Pero a medida que el pequeño va cumpliendo meses, el desarrollo de los tejidos y la higiene diaria harán que la piel vaya distendiéndose y solucionando así la fimosis sin necesidad de tratamiento ni de ninguna operación. Casi en el 90% de los casos remite al llegar a los 3 años, y sólo afecta a un 8% de niños entre los 6 y los 7 años, y a un 1 por ciento de los de entre 16 y 17 años.

La fimosis no es en sí misma una enfermedad, sin embargo, como consecuencia de ella, pueden presentarse problemas como las infecciones urinarias o la balanitis –inflamación del glande que provoca enrojecimiento, dolor y, en ocasiones, supuración.

Cómo evitarla

Durante los primeros meses de vida el bebé suele tener un prepucio largo y pegado al glande. No debes intentar retraerlo porque la piel es muy delicada y podrías causarle mucho daño. Normalmente, hacia los 10-12 meses el prepucio puede retraerse suavemente durante el baño, para hacer la limpieza recomendada de los genitales. Sólo a partir de ese momento puedes empezar a hacer retracciones, de forma muy, muy cuidadosa y sin tirones. Si al hacerlo notas que tu pequeño siente dolor, no fuerces y consulta con el pediatra pues puede prescribirte un tratamiento con una pomada con corticoides que ayuda a solucionar el problema en la mayoría de los casos. Sigue sus consejos para ir avanzando en la retracción y mantenlas durante toda su infancia hasta que el niño sea capaz de hacerlo solito para limpiarse bien.

Una operación sencilla

La intervención quirúrgica para resolver la fimosis se llama circuncisión y se puede realizar en cualquier momento. Sin embargo, lo ideal es llevarla a cabo alrededor de los tres años. Esta sencilla operación consiste en cortar la piel del pene a la altura de la base del glande, es decir, todo el prepucio.

En los niños, normalmente se practica bajo anestesia general y con carácter ambulatorio por lo que tu pequeño podrá regresar a casa pasadas unas horas y llevar una vida normal. Los cuidados del posoperatorio consisten simplemente en limpiar la zona de la herida para evitar que se infecte.

En algunos casos puede ser necesario adelantar la intervención antes de los tres años:

  • Cuando al orinar el prepucio se hincha como un globo.
  • En los casos en los que es imposible retraer la piel del prepucio o cuando al hacerlo se produce un importante anillo de estrangulación en el pene.
  • Si hay antecedentes de balanitis.
  • Tras infecciones urinarias de repetición si se producen antes del año de edad.
  • También está indicada la circuncisión, en este caso de urgencia, en la parafimosis, una complicación que consiste en que una vez retraído el prepucio, el anillo formado es tan estrecho que no puede volver a su situación original quedando el glande atrapado y estrangulado.

Cuida su higiene

Como la fimosis puede incrementar el riesgo de infecciones de orina y balanitis, la higiene de esta zona es fundamental. Cuando hagas las retracciones, lava la zona con agua y jabón. Ten en cuenta dos cuestiones: la primera, que no es necesaria una higiene escrupulosa del esmegma, unas bolitas de grasa que encontrarás bajo el prepucio y que al tocarlas se mueven sin dolor –excepto si observas que las bolas son más grandes de lo normal, lo que podría indicar algo de irritación o infección–, y la segunda, que, paradójicamente, las retracciones forzadas del prepucio pueden terminar por provocar fimosis al niño puesto que cada vez se mostrará más reacio a las retracciones y acabará por no dejarte hacerlas.

Asesoramiento: Joan Rodó Salas, coordinador del grupo de Urología pediátrica de la AEU (Asociación Española de Urología) y de la unidad de Urología pediátrica del Hospital Sant Joan de Déu, de Barcelona.

 

Ana Vallejo




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