¿Aftas en la boca del niño?

Cómo aliviar y tratarlas

Las aftas son esas pequeñas llagas muy molestas que pueden aparecer en la mucosa bucal y la lengua de los niños. El Dr. Iván Carabaño nos informa de su origen y su tratamiento.

 
Las aftas en los niños

Las aftas son fácilmente identificables. Se localizan en las paredes de la boca o lengua del niño y tienen el aspecto de pequeñas llagas de color blanquecino o rojizo. Su tamaño va desde puntitos hasta abarcar el de una uña. Son, en general, molestas. El Dr. Iván Carabaño, jefe del servicio de pediatría de los hospitales Universitarios Rey Juan Carlos y General de Villalba de Madrid nos explica su origen y cómo podemos aliviar al niño.

- ¿Hay niños más propensos que otros a padecer aftas? 

En efecto. Hay varias enfermedades que predisponen a la aparición recurrente de aftas. De ellas, las dos más célebres son la enfermedad celíaca y la enfermedad de Crohn. El déficit de hierro crónico también se asocia con aftas recurrentes. No obstante, lo más frecuente es que sean esporádicas y secundarias a algunas infecciones ( virus herpes, enterovirus, etc).

- ¿Puede existir una deficiencia en la alimentación? 

El déficit de hierro es una de las posibles carencias, si bien lo normal es que el estado nutricional de niño sea normal.

-  Si son de origen vírico, ¿este mismo virus puede provocar otras lesiones o trastornos? 

El virus más frecuentemente implicado es el Herpes, cuya primera manifestación produce fiebre alta durante 10 a 14 días, con hinchazón de encías y aftas orales múltiples. Este cuadro se conoce como gingivoestomatitis, y es muy molesto.

- Cuando el niño tiene aftas, ¿hay que tomar medidas de higiene especiales? 

Un afta oral, como cualquier herida, puede ser la puerta de entrada para una sobreinfección por los gérmenes de la boca. Por lo tanto, hay que cuidar en extremo la higiene dental.

- ¿Qué hacer para tratarlas y aliviar las molestias que causan? 

Hemos de evitar los alimentos a temperaturas extremas (muy fríos, muy calientes), los cítricos y los alimentos muy salados. Además, no hemos de forzar la ingesta. Por otro lado, conviene administrar analgésicos para atenuar el dolor. Podemos recurrir a tratamientos tópicos con corticoides suaves, analgésicos vía oral como el ibuprofeno o anestésicos y cicatrizantes.

 

Victoria Gómez