Los problemas de mordida en niños

Afecta a sus dientes

Los problemas de colocación en los dientes no son un problema meramente estético, sino que pueden alterar el juego que realizan los huesos de la mandíbula, un trastorno común y corregible en niños que se conoce como ‘defectos de mordida’.

 
Niño sonriendo

La mayor parte de la población tiene problemas de colocación en los dientes, causados por muy diversas causas. La cuestión es que esta mala alineación dental puede provocar alternaciones en el juego que realizan los huesos de la mandíbula en todos sus movimientos. Estas alteraciones son lo que conocemos como problemas de mordida.

En el caso de los más pequeños, hay tres causas principales que los provocan.

1. Chuparse el dedo pulgar. Es un hábito frecuente que, si se mantiene después de los seis o siete años de edad, puede desembocar en una mordida abierta anterior.

2. Proyectar la lengua entre los dientes al tragar. Esta fuerza, con el tiempo, separa los dientes y los vuelca provocando mordida abierta anterior.

3. Respirar por la boca. Este tipo de respiración no permite que el maxilar superior se desarrolle con normalidad y genera problemas de mala oclusión dental.

Si estos problemas no se corrigen a tiempo, pueden afectar a la posición de los dientes, que apareceran apiñados y desalineados; además de impedir el desarrollo normal de los huesos de la cara.

Las alteraciones en la mordida son distintas en función de la desviación de los maxilares:

- Mordida abierta: es muy frecuente. En ella, los dientes superiores no llegan a superponer a los inferiores.

- Sobremordida: los dientes superiores solapan de manera excesiva a los inferiores.

- Submordida: presenta el efecto inverso. La mandíbula y los dientes inferiores sobresalen al maxilar y los dientes superiores.

En algunas ocasiones la mordida abierta se corrige de forma espontánea. En otras, requiere de tratamiento de ortodoncia, igual que la sobremordida y la submordida. Mediante la ortodoncia se corrige la posición de los dientes y el desarrollo de los huesos de la cara y se distribuyen de forma armónica las fuerzas, eliminando la tensión sobre los dientes, la mandíbula y los músculos, evitando traumatismos dentales, desgaste precoz –por la irregular distribución de las fuerzas–  caries y enfermedades de las encías –por los problemas de higiene que conlleva la desalineación de los dientes.

Asesoramiento: Iván Malagón, odontólogo.

 

Laura Jiménez




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