Yodo

Qué es el yodo

Gestar y traer al mundo un bebé no es una tarea fácil. En los nueves meses de embarazo conocerás muchos conceptos nuevos que te inquietarán y sobre los que querrás informarte. Analizamos qué es y cómo te afecta el yodo en el embarazo.

Qué es el yodo

El yodo se encuentra en la glándula tiroides y su misión es sintetizar las hormonas tiroideas que intervienen en la maduración y desarrollo de todos nuestros órganos, pero especialmente del cerebro y del sistema nervioso.  

Es un oligoelemento, es decir, un mineral que precisamos sólo en pequeñísimas cantidades: entre 100 y 150 microgramos –excepto en el embarazo y otras situaciones, en que las necesidades son mayores–, pero resulta imprescindible. Tanto es así que los expertos hablan de “enfermedades por déficit de yodo” para referirse a trastornos causados por un aporte insuficiente.

Según estudios recientes, en España existe un déficit en la ingesta del mismo que podría tener efectos adversos sobre el desarrollo del cerebro del feto. Por ello se ha llevado a cabo una campaña informativa institucional y se recomienda que las mujeres embarazadas consuman al menos 200 microgramos de yodo diario para asegurar el desarrollo neurológico correcto del feto.

Qué síntomas causa el yodo

Durante el embarazo y la lactancia afecta a la función tiroidea de la madre y del recién nacido. Como consecuencia, el cerebro no se desarrolla normalmente y la capacidad intelectual del niño será menor. También pueden producirse defectos en la audición.

En las embarazadas con déficit de yodo aumenta el riesgo de abortos y anomalías congénitas.

 

Cómo tratar el yodo

Ademas de un aporte extra en situaciones de mayor necesidad, podemos ingerirlo a través de los alimentos.

Las algas, el pescado y la sal yodada son las fuentes más importantes de yodo. Estos alimentos no deberían faltar en la dieta y el pescado tendría que formar parte del menú unas tres veces por semana.

 

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