Screening bioquímico y ecográfico

Qué es el screening bioquímico y ecográfico

Gestar y traer al mundo un bebé no es una tarea fácil. En los nueves meses de embarazo conocerás muchos conceptos nuevos que te inquietarán y sobre los que querrás informarte. Analizamos qué es y cómo te afecta el screening bioquímico y ecográfico en el embarazo.

Qué es el screening bioquímico y ecográfico

El screening bioquímico y ecográfico es una prueba correspondiente al ámbito del diagnóstico prenatal de alteraciones fetales con la que se intenta detectar aquellos embarazos con riesgo de cromosomopatía y de defectos del cierre del tubo neural. Sólo detecta, por tanto, un riesgo, y en absoluto es diagnóstica.

El screening bioquímico consiste en medir unas sustancias en la sangre materna (beta-HCG, alfafetoproteína y estriol, aunque en la mayoría de los laboratorios sólo se analizan las dos primeras) y, tras realizar un análisis matemático teniendo en cuenta la edad materna, la edad gestacional, el peso materno y otros factores como el tabaquismo, emitir un dato, que es el índice de riesgo para esa gestación y que se expresa a modo de fracción.

Cuando el riesgo es mayor de 1/270, se suele recomendar ampliar el estudio mediante otras técnicas, como amniocentesis genética.

Dado que esta prueba no tiene muy alta sensibilidad, se han estudiado otros métodos de cribado que conjugan el estudio bioquímico de proteínas en sangre materna y los datos que se obtienen realizando la ecografía del primer trimestre. Este es el llamado riesgo combinado o triple sceening.

En este caso las sustancias estudiadas en sangre materna son la beta-HCG y la PAPAA-1. Estos datos se combinan con el valor del pliegue nucal (medido en la ecografía de la semana 12). Cuando se realiza el estudio entre las semanas 10 y 12 se obtiene el mayor rendimiento y la sensibilidad de la prueba alcanza el 80%.

 

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