Tos ferina

Qué es la tos ferina

A lo largo de su infancia tu hijo pasará por decenas de procesos víricos y bacterianos, golpes, caídas... Un sinfín de enfermedades del niño que te llevarán con relativa frecuencia a la consulta del pediatra. Te contamos qué es, qué síntomas causa y cómo tratar la tos ferina en niños.

Tos ferina

Qué es la tos ferina

La tos ferina es una enfermedad infecciosa causada por un germen llamado Bordetella pertussis. Es extremadamente contagiosa, con ciclos epidémicos de 3-4 años y mayor incidencia entre junio y octubre. Haber pasado la infección o estar vacunado no garantiza completamente la protección frente a un nuevo brote. Los adultos y adolescentes tosedores son la principal fuente de contagio para los lactantes, pero no hay casos de portadores crónicos. El grupo de edad más afectado son los lactantes por debajo de 6 meses de edad. Puede atacar a recién nacidos, ya que la madre transmite inmunidad a través de la placenta en el embarazo, por eso es tan importante que se vacune contra la tos ferina durante la gestación.

Qué síntomas causa la tos ferina

El período de incubación es de 3 a 14 días; después, el desarrollo de la enfermedad se hace típicamente en tres etapas, de dos semanas de duración cada una, aproximadamente:

  • Fase catarral: se caracteriza por estornudos, congestión nasal, fiebre baja, lagrimeo, irritación conjuntival, etc.
  • Fase paroxística: al mejorar los síntomas de la fase catarral, aparece una tos seca, irritativa, que va evolucionando hacia la tos paroxística típica de la tos ferina. Los accesos de tos se desencadenan por estímulos tan simples como ingerir comida o beber, pequeños ruidos o movimientos. La tos se presenta en accesos cortos y repetidos que dificultan la respiración. Da la sensación de que al lactante le falta el aire, de que se asfixia, pues agita los brazos, y su cara se muestra enrojecida. Tras unos minutos se produce una inspiración muy ruidosa, «el gallo», y la expulsión de un tapón de moco espeso. Son muy frecuentes los vómitos.
  • Fase de convalecencia: los episodios de tos son cada vez menos dramáticos y de menor intensidad. Esta tos residual puede prolongarse durante varios meses.

Cómo tratar la tos ferina

Cuando los accesos de tos son característicos, el diagnóstico es sencillo; en los casos en que existe sospecha, se confirma mediante el cultivo en medios especiales. El tratamiento de los lactantes pequeños ha de realizarse en el hospital. En niños mayores se hace de forma ambulatoria, con antibióticos. A pesar del tratamiento, la tos puede prolongarse durante muchos días, hasta tres meses. Existe  una vacuna que protege frente a la tos ferina, la difteria y el tétanos, y que se administra a todos los niños

 

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