Luxación

Qué es la luxación

A lo largo de su infancia tu hijo pasará por decenas de procesos víricos y bacterianos, golpes, caídas... Un sinfín de enfermedades del niño que te llevarán con relativa frecuencia a la consulta del pediatra. Te contamos qué es, qué síntomas causa y cómo tratar la luxación en niños.

Luxación

Qué es la luxación

Una luxación es una dislocación o desplazamiento permanente de los extremos óseos de una articulación. Cualquier articulación del esqueleto puede ser objeto de dislocación, pero en la práctica es raro que ésta se produzca de forma aislada, y suele venir acompañada de fractura, ya que los músculos o ligamentos que sujetan los huesos son más resistentes que éstos.

Existen dos excepciones: la articulación del hombro, que puede salirse con un golpe seco cuando se tiene el brazo en alto, y la mandíbula inferior, que puede dislocarse con un bostezo intenso. Estas lesiones resultan muy dolorosas, debido a que las partes desplazadas de las articulaciones pueden comprimir nervios, ligamentos o músculos. El dolor puede ser más intenso que el de una fractura.

Cómo tratar la luxación

En el caso de un niño, conviene llevarle de inmediato a un servicio de urgencias, ya que resulta más fácil recuperar una luxación en las tres o cuatro primeras horas; pasado este tiempo, los tejidos se inflaman demasiado. No conviene darle al niño alimentos, ni líquidos ni sólidos, por si fuera necesario anestesiarle. La articulación se deberá inmovilizar por un tiempo, hasta su curación.

Una luxación muy frecuente en pediatría es la pronación dolorosa que se resuelve fácilmente con una maniobra de rotación y flexión.

 

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