Lombriz intestinal

Qué es la lombriz intestinal

A lo largo de su infancia tu hijo pasará por decenas de procesos víricos y bacterianos, golpes, caídas... Un sinfín de enfermedades del niño que te llevarán con relativa frecuencia a la consulta del pediatra. Te contamos qué es, qué síntomas causa y cómo tratar la lombriz intestinal en niños.

Lombrices intestinales

Qué es la lombriz intestinal

Las lombrices intestinales son parásitos, organismos que viven a expensas de otros. En el hombre, los más frecuentes son:

  • Los oxiuros (pequeñas lombrices): son de unos 10 mm de largo. Las hembras ponen sus huevos en la zona anal, causando mucho picor. El contagio se produce por contacto a través de las manos contaminadas con los huevos del parásito y por los huevos presentes en el polvo de casa y la ropa de cama. En las niñas pequeñas, con frecuencia se complica con vaginitis, por la proximidad de la zona genital.
    El diagnóstico es clínico y se realiza a partir del análisis con microscopio de una muestra recogida, con papel transparente adhesivo, de la zona perianal. El tratamiento se aplica a toda la familia, y aunque es sencillo, resulta menos eficaz en el caso de niños que acuden a la guardería.
  • Los áscaris: son gusanos redondos de 15 a 25 mm que se instalan en el tubo digestivo. La infestación se produce tomando alimentos contaminados por los huevos. Los cachorros de perros son una fuente frecuente. Los áscaris pueden ser evacuados con las heces o pasar a la sangre, hasta llegar al hígado, corazón y pulmones; pueden producir complicaciones digestivas (falta de apetito, diarrea, vómitos y obstrucción intestinal).
  • La tenia: la más conocida es la tenia solium o solitaria. Su cabeza y cuerpo están compuestos de anillos, así como de unos ganchos que la permiten fijarse al intestino. Estos anillos se despegan y pueden encontrarse en las heces o ropas del niño. La contaminación se produce por la ingestión de carne cruda o mal cocida. Suele producir apetito voraz o falta de éste, dolores abdominales, náuseas y, a veces, estreñimiento y diarrea alternativamente. El diagnóstico se realiza tras detectar la presencia de anillos en las heces o ropas, o de huevos en el examen microscópico.
 

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