Anorexia

Qué es la anorexia

A lo largo de su infancia tu hijo pasará por decenas de procesos víricos y bacterianos, golpes, caídas... Un sinfín de enfermedades del niño que te llevarán con relativa frecuencia a la consulta del pediatra. Te contamos qué es, qué síntomas causa y cómo tratar la anorexia en niños.

Anorexia

Qué es la anorexia

La anorexia es la falta anormal de apetito en el niño. Hay niños que comen poco desde los primeros meses de vida. Generalmente son delgados, pero sanos. Comen bastante menos que los niños de su edad, pero en la mayoría de los casos son muy activos, con desarrollo normal y enferman poco. Es frecuente que uno de los padres también fuera mal comedor de pequeño. Los intentos por modificar el apetito del niño suelen resultar inútiles. Algunos de éstos cambian cuando se hacen mayores (6-12 años) y pasan al extremo opuesto. Por otro lado, hay niños, habitualmente buenos comedores, que repentinamente pierden el apetito. Casi siempre suelen tener un motivo. No hay que forzarles a comer, sino investigar la causa de su anorexia. Es muy frecuente la pérdida de apetito como consecuencia de la disminución de reservas de hierro provocada por infecciones, sobre todo si éstas son repetidas.

En los últimos años ha adquirido mucha importancia la anorexia en adolescentes. Se trata de un trastorno del comportamiento alimentario con un trasfondo psicológico que les lleva a percibir una imagen distorsionada de su cuerpo. Es más frecuente entre las chicas que han estado sometidas a dietas de adelgazamiento.

Cómo tratar la anorexia

Resulta más sencillo prevenir la anorexia que tratarla, cuidando la estabilidad emocional de los adolescentes, eludiendo la sobreprotección y haciendo que desarrollen desde pequeños una relación correcta con la alimentación.

Pueden ser de utilidad los siguientes consejos:

  • El tiempo de comer no debe suponer una fuente de conflicto con el niño. Hay momentos en que el niño, como nosotros, tiene menos hambre; que no se lo coma todo no debe ser percibido por los padres como un fracaso.
  • Si rechaza el alimento, pruébalo; puede tener mal sabor por un error en la manipulación.
  • La hora de comer tiene un comienzo y un fin, y no se puede prolongar durante horas. No es necesario convertirse en un ogro; sin embargo, como en todo proceso de educación, es imprescindible poner límites.
  • El momento de comer es para eso, comer, no para contar cuentos, ver la televisión, jugar con el móvil, etc.
  • El niño debe comer porque le gusta y tiene hambre, no para complacer a mamá o a papá o le estarás dando la mejor herramienta para que intente manipular la situación.
  • Hay períodos de disminución del apetito en los niños, que resultan totalmente normales, como la transición a alimentos más variados, la erupción de los dientes, el comienzo del verano o períodos de mucho calor.
  • Hay niños "malos comedores"; si preguntas a los abuelos cómo eran los padres, es posible que descubras que, como los niños ahora, se preocupaban en exceso por su silueta.
  • La alimentación adecuada supone un hábito que debe ser inculcado por los padres; no se consigue en un día. En nuestra sociedad, caracterizada por el exceso de oferta de alimentos, es casi imposible que un niño sano llegue a la malnutrición.
  • En tu hogar, evita el culto al cuerpo y la exaltación de la figura esbelta; la felicidad no es un asunto de unos kilos de más, o de menos.
 

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