Ahogamiento por inmersión

Qué es el ahogamiento por inmersión

A lo largo de su infancia tu hijo pasará por decenas de procesos víricos y bacterianos, golpes, caídas... Un sinfín de enfermedades del niño que te llevarán con relativa frecuencia a la consulta del pediatra. Te contamos qué es, qué síntomas causa y cómo tratar el ahogamiento por inmersión en niños.

Ahogamiento

Qué es el ahogamiento por inmersión

La mayoría de ahogamientos o asfixias por inmersión se dan por caídas en las piscinas, ríos o el mar, pero también pueden ocurrir en las bañeras de casa si nos descuidamos y dejamos al bebé solo. Se produce cuando el líquido impide que el oxígeno llegue a los pulmones causando la falta de suministro de oxígeno al resto del cuerpo y la asfixia, pudiendo llegar a la muerte.

Cómo tratar el ahogamiento por inmersión

Lo primero que debemos hacer si nuestro hijo ha sufrido un ahogamiento en el agua es sacarle del medio acuático, colocarle sobre una superficie plana y llamar al 112. Los técnicos que te atienden por teléfono te irán explicando cómo actuar hasta que llegue la asistencia médica al lugar de los hechos. Los pasos a seguir suelen ser:

1. Colocar al niño en una superficie lisa y abrigarle, algo especialmente importante ante ahogamientos en aguas frías, por el riesgo de hipotermia asociado.
2. Comprueba si tienen pulso colocando tus dedos índice y corazón sobre el cuello. Deberías notar el compás que marca la sangre en la yugular. Tómate unos segundos porque su pulso puede ser tan débil que cueste apreciarlo.
3. Si tiene pulso, comprueba que puede respirar. Acerca tu mano o un espejo a su nariz y boca y asegúrate de que el aire entra y sale de sus pulmones.
4. Comprueba si las vías áreas están despejadas, limpiando los restos que pudieran que dar en la boca.
5. Si estas medidas no ayudan a iniciar la respiración por sí solo, empieza con las maniobras de reanimación. Las técnicas más novedosas de RCP (reanimación cardio-pulmonar) dan más importancia a las compresiones cardíacas que a la respiración boca a boca.
6. Para hacer las compresiones coloca la base de una mano en el esternón, justo debajo de los pezones. Mantén la otra mano en la frente del niño, sosteniendo la cabeza inclinada hacia atrás. Aplica presión en el pecho del niño de tal manera que se comprima entre 1/3 y 1/2 de su profundidad. Aplica 30 compresiones de pecho. En cada ocasión, permite que el pecho se levante completamente. Estas compresiones deben efectuarse de manera rápida y fuerte sin pausa. Cuenta las 30 compresiones rápidamente.
7. Echa la cabeza del niño hacia atrás y comprueba si respira. De no ser así, abre bien su boca e intenta abarcar su boca y nariz con tu boca, si no puedes, tapa la nariz del niño y colócate boca con boca. Haz dos insuflaciones de aire.

Repite hasta que el pequeño empiece a respirar por sí mismo o lleguen los servicios de emergencia.

 

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