Controla su asma

Consejos para que los niños lleven una vida normal

31/03/2009

El 10% de los niños de entre 5 y 12 años tiene asma, una enfermedad crónica, que bien tratada, no impide a los pequeños hacer vida normal. La Sociedad Española de Neumología Pediátrica te ofrece unas pautas para controlar el asma de tu hijo y mantener sus síntomas a raya.

 

El asma es la enfermedad crónica más frecuente en la infancia. Afecta al 10% de los niños de entre 5 y 12 años y es el principal motivo de ausencia escolar en nuestro país. Pero la buena noticia es que, con el control adecuado, los pequeños con asma pueden llevar una vida normal, entendiendo por tal la realización de sus actividades cotidianas e, incluso, de ejercicio físico.

Así lo ha asegurado el doctor Eduardo Pérez-Yarza, presidente de la Sociedad Española de Neumología Pediátrica (SENP), coincidiendo con la presentación de la “Guía 2009 para el Manejo del Asma”, en cuya elaboración han participado otras ocho sociedades científicas.

Para conseguir este objetivo de “ofrecer a los niños una vida libre de síntomas asmáticos”, el doctor Pérez-Yarza insiste en la implicación de los padres y profesores para aprender a prevenir y controlar las exacerbaciones de esta enfermedad. Además, les propone una serie de pautas incluidas en la “Guía para el Manejo del Asma”:

  • Aprender a adaptar el ambiente al pequeño y no al revés.
  • Evitar su exposición a los alergenos desencadenantes de las crisis.
  • Conocer sus necesidades psicológicas, médicas, etc.
  • Identificar los signos de alerta.
  • Saber cómo usar los tratamientos prescritos por los médicos.

El asma es una enfermedad pulmonar resultante de varios factores, entre los que destacan la predisposición genética y la relación con las alergias, que se produce en el 70% de los casos. Otros desencadenantes de los síntomas son las infecciones víricas respiratorias –resfriados, gripe…– y los contaminantes del aire, como el humo de cigarrillo. 

Algunos de los síntomas ante los que debes estar alerta son:

  • Dificultad para respirar o respiración jadeante.
  • Sibilancias.
  • Tos.
  • Sensación de opresión en el tórax.
  • Cansancio.