La dieta del niño con sobrepeso

A raya las grasas y los azúcares

Cuentas con una gran ventaja para confeccionar su menú: a tu hijo le gusta casi todo. Aprovecha esta circunstancia para ofrecerle alimentos nutritivos y bajos en grasa.

 
Niña comiendo manzanas

¿Tu hijo debe adelgazar?

Si en las curvas de peso tu hijo se sitúa por encima del percentil 85 y, además, uno de vosotros tiene sobrepeso, vuestro hijo tiene un riesgo cuatro veces mayor de convertirse en un adulto obeso. La obesidad ha de prevenirse desde bebé y una de las reglas de oro es no obligarle a comer. Aunque te parezca sorprendente, muchos niños obesos fueron en su día bebés obligados a terminarse el plato de puré. Esa costumbre altera un delicado mecanismo innato en los lactantes que les hace rechazar el alimento cuando están saciados.

Los niños son muy pequeños para seguir una dieta estricta; sin embargo, para evitar que de mayor se conviertan en un adulto obeso, deben adelgazar ahora. Pero no lo hagas por tu cuenta, lo mejor es acudir a un especialista en nutrición para que os recomiende la dieta adecuada para perder esos kilos que le sobran sin comprometer su desarrollo. Normalmente, el problema se resuelve limitando el consumo de alimentos grasos y azúcares, no excediendo las raciones recomendadas de alimentos y, sobre todo, haciendo ejercicio.

Así debería comer

  • Ofrécele alimentos nutritivos que no supongan un aporte excesivo de grasas o azúcares: pasta, arroz y cereales, legumbres (cocinadas sin grasa), hortalizas, frutas, cereales, legumbres, frutos secos… 
  • Usa aceite de oliva como grasa principal, tanto para cocinar como para aliñar las ensaladas o poner sobre la tostada del desayuno. Cocina con poca grasa.
  • Evita los fritos e incluye en su alimentación platos cocinados al horno, al vapor, cocidos, a la plancha o al microondas.
  • Las  dulces deben limitarse. Tiene derecho a disfrutar de las chuches de su cumple, pero has de evitar que tomarlas se convierta en un hábito.
  • No le suprimas el pan creyendo que le engordará más. Lo que engorda no es el pan sino la salsa con la que lo tomamos. Aporta energía libre de grasa, justo lo que necesita para sentirse saciado sin añadir demasiadas calorías a su dieta. Según algunos trabajos, los niños que acompañan su comida con pan presentan menos problemas de exceso de peso.
  • Evita el exceso de lácteos: bastará con la leche semidesnatada del desayuno, dos yogures y una ración de queso al día. Los yogures pueden ofrecerse en la merienda para acostumbrarle a que el postre de elección tras las comidas principales sea la fruta.
  • Huye de las salsas, sobre todo si son muy calóricas –mahonesas, ketchup…
 

Maite Izquierdo