¿Es la obesidad hereditaria?

Prevención desde la cuna

Las estadísticas ponen de manifiesto que el riesgo de que un niño padezca obesidad es mayor cuando un progenitor o ambos son también obesos. ¿Eso indica que la obesidad se hereda? Las cosas no son tan simples.

 
niña y embarazada

En todos los países occidentales la obesidad y las enfermedades asociadas están en aumento. Aunque la genética puede desempeñar un papel importante, se ha demostrado que las causas más decisivas del exceso de peso de los niños están ligadas a los estilos de vida adquiridos en el seno familiar. Como indica el doctor Aranceta, presidente de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), "hay más de 300 genes y otros marcadores biológicos implicados en el control del peso corporal, y todos ellos contribuyen de forma cooperativa, a que unas personas tengas más predisposición o tendencia que otras a aumentar de peso". Son personas que tienen más apetito, con un metabolismo que quema menos calorías. Sin embargo, sólo es una predisposición a la obesidad que, para convertirse en enfermedad real, exige unos hábitos de vida sendentaria y una alimentación hipercalórica a lo largo de años. De hecho, únicamente el 5 por ciento de los casos de obesidad tiene un claro componente genético. 

Lo que sí se ha demostrado es que la obesidad de la madre antes de la concepción es uno de los factores que condicionan el riesgo de obesidad de su hijo. También lo condicionan su nutrición durante el embarazo y los kilos que engorde. "No hay que olvidar que el sustrato alimentario de la madre va a condicionar la expresión genética del bebé", añade el doctor Aranceta. Por este motivo, los niños que nacen con un peso superior a los 3,8 kilos tienen más probabilidades de convertirse en obesos, igual que los que han sido alimentados con leche de fórmula en sus primeros meses de vida.

Asesoramiento: Dr. Javier Aranceta, presidente de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria.