Cómo controlar el colesterol en la dieta del niño

Un riesgo muy peligroso

Los malos hábitos alimentarios y el sedentarismo han provocado que cada vez sean más los niños que padecen hipercolesterolemia, un trastorno que puede tener graves consecuencias sobre su salud cardiovascular y que puede controlarse de forma relativamente sencilla.

 
Colesterol en la dieta del niño

Hasta hace algunos años, tener el colesterol alto estaba asociado a pacientes de edad avanzada. Era un factor de riesgo cardiovascular que aumentaba con la edad, como la diabetes. Mientras en Estados Unidos y algunos países de Europa veían como sus niños empezaban a presentar niveles elevados de colesterol en sangre, los pequeños españoles se mantenían a salvo gracias a la dieta mediterránea y a las actividades al aire libre que hacían a diario.

Hoy la situación es diferente. El cambio en los hábitos alimentarios y el sedentarismo de la población infantil han convertido a la hipercolesterolemia en un verdadero problema de salud en las consultas de los pediatras. Reducirlo no es difícil si se toman las medidas adecuadas.

El colesterol bueno y el malo

El colesterol no es malo en sí mismo ni en todas las cantidades. Esta sustancia, presente en nuestra sangre es esencial para la vida, más aún en la infancia para que el niño se desarrolle por completo. Lo que es perjudicial es un exceso de colesterol, sobre todo para el corazón ya que la cantidad que no es eliminada se va acumulando poco a poco en las arterias haciendo que se obstruyan, se estrechen y el flujo de sangre no sea el correcto.

Los pediatras consideran que los niños nunca deberían sobrepasar los 180 miligramos por decilitro de sangre (mg/dl) y de hacerlo se analizará el tipo de colesterol elevado. En los análisis se distinguen dos tipos, el LDL o colesterol malo, que obstruye las arterias y da lugar a problemas cardíacos, y el HDL o colesterol bueno que protege el corazón y previene enfermedades cardiovasculares. Si el nivel de LDL es elevado te marcarán unas pautas para ajustar su dieta y que este baje de forma natural y, de no ser así, podrían prescribirte un tratamiento farmacológico.

Claves para controlarlo

Unos pequeños cambios en la dieta bastarán para reducir los niveles de colesterol LDL entre un 15 y un 25%. Lo normal es que estas pautas se apliquen a partir de los tres años; antes no debe limitarse la grasa porque es necesaria para un correcto desarrollo. Introduce estos hábitos en su dieta:

- Frutas, verduras y hortalizas. Contienen pocas calorías, nada de colesterol y muchas vitaminas antioxidantes que protegen frente a enfermedades cardiovasculares. Lo ideal es tomarlas crudas.

- Cereales y legumbres. Los cereales, sobre todo si son integrales, son muy ricos en fibra, un nutriente que ayuda a reducir la absorción de grasas y azúcares. También las legumbres son ricas en vitaminas, minerales y tienen un alto contenido en fibra.

- Pescado. Tanto el pescado como la carne de ave son muy recomendables por sus bajos niveles de grasa saturada. Escoge pescados azules, como las anchoas, el bonito, el atún, el salmón o las sardinas. Este tipo de pescado es rico en ácidos grasos omega 3, que elevan el colesterol bueno y reducen el malo.

- Leche y yogures. A partir de los 3 años ya le puedes dar productos lácteos semidesnatados. Otra opción es la leche de soja, una importante fuente de isoflavonas y un producto muy eficaz para reducir el colesterol más perjudicial.

- Cocina con aceites vegetales. El más saludable es el de oliva porque disminuye el colesterol LDL y aumenta el HDL. Los aceites de maíz y girasol también son beneficiosos, pero evita el de palma y coco por su alto nivel de grasas saturadas.

- Dale frutos secos. Las almendras, nueces, avellanas y castañas contienen grasas insaturadas, muy beneficiosas para la salud, además de proteínas.

- No renuncies a los huevos. Consumir tres huevos a la semana no eleva el nivel de colesterol si los preparas de una forma sana –no fritos–. No elimines de su dieta un producto tan rico en hierro, vitaminas y proteínas de alto valor biológico.

- Reduce las grasas animales. Más que prohibir, debe evitarse un consumo excesivo de las grasas animales, que son ricas en ácidos grasos saturados y colesterol. Evita la mantequilla, la nata, los postres cremosos y el consumo excesivo de embutidos, salchichas y carnes grasas. Elige la parte magra de las carnes y especialmente las de aves.

- Prohibida la bollería industrial. Este tipo de bollería es rico en grasas saturadas y “trans” y en azúcares refinados. También está desaconsejado el consumo de patatas fritas de bolsa, palomitas, refrescos y chucherías.

- La actividad física. Una hora de actividad física al día ayuda a los niños a equilibrar los niveles de glucosa y colesterol y consumir las calorías sobrantes. Actividad física no supone necesariamente tener que hacer deporte de competición, también entendemos por esto jugar en la calle, dar un paseo, subir las escaleras...

 

Gema Martín