2 a 5 por ciento de los niños presentan alergia a alimentos

No tan frecuente como muchos padres piensan

La alergia a los alimentos es un trastorno que preocupa mucho a los padres. Si bien su incidencia está en aumento, no es tan frecuente como parece. Y es que se confunde a menudo con trastornos como la intolerancia alimentaria. Los cuadros y la gravedad son diferentes y conviene hacer la diferencia.

 
bebé comiendo

Del 2 al 5% de los niños presenta una alergia alimentaria, tal y como ha señalado recientemente la Asociación Española de Pediatría. No obstante, el número de padres convencidos de que su hijo tiene alergia es notablemente superior. De hecho, solo una tercera parte de los niños cuyos padres creen que su hijo tiene alergia, son realmente alérgicos a algún alimento.

Alergia alimentaria no es una intolerancia

Ingerir alimentos a los que somos alérgicos puede suponer un grave riesgo para la salud, algo que no ocurre con la intolerancia o hipersensibilidad a algún alimento. Y es que la alergia implica a nuestro sistema inmunitario. La Asociación Española de Pediatría indica que el huevo, la leche, el pescado, las legumbres, algunas frutas como el melocotón, los frutos secos y el marisco son, por este orden, los alimentos que con mayor frecuencia están implicados en los casos de alergia alimentaria en niños. La enfermedad celíaca, también conocida como intolerancia al gluten es, en realidad una alergia ya que también implica el sistema inmunitario.
Las intolerancias más frecuentes son la intolerancia a la lactosa y la hipersensibilidad a los sulfitos, unos aditivos alimentarios que en ocasiones se usan como conservantes de carne picada, crustáceos, frutas secas o patatas peladas preparadas.

¿Hay que retrasar la introducción de los alimentos alergénicos en la dieta del bebé?

Aunque durante años esta fue la recomendación de la mayoría de los pediatras, la evidencia científica no avala esta práctica. Tal y como indican hoy las principales asociaciones de pediatría, y como confirmó en mayo de 2010 una revisión publicada en Current Opinion in Clinical Nutrition & Metabolic Care, no es necesario demorar la incorporación de alimentos potencialmente alergénicos en bebés. De hecho, incluso podría ser contraproducente. Lo verdaderamente relevante es la progresión, es decir, hacerlo poco a poco (siempre a partir de los 6 meses de edad) para comprobar la tolerancia del bebé. Si al día siguiente de incorporar una novedad en su dieta, el niño sigue bien, adelante con otra.

Autor: Julio Basulto, Diplomado en Nutrición Humana y Dietética (Universidad de Barcelona) y colaborador externo de La Sirena

 


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