10 preguntas frecuentes sobre la alergia a los alimentos

Aclara tus dudas

¿Sabré reconocer los síntomas? ¿Qué debo hacer si se presentan? ¿He de retirar alimentos de mi leche? Aquí encontrarás solución a tus dudas sobre la alergia alimentaria.

 
Niño con huevos

1. ¿Qué alimentos provocan alergias?

 En principio, todos los alimentos contienen antígenos capaces de provocar alergia. Estos antígenos son proteínas que el sistema inmunológico de una persona atópica considera “extrañas” y, por tanto, se ve en la necesidad de defenderse. Lo que determina que algunos de ellos produzcan reacciones alérgicas con más facilidad que otros tiene mucho que ver con nuestros hábitos de alimentación: así, por ejemplo, en nuestro país los niños se sensibilizan sobre todo al huevo y a la leche, los alimentos de mayor consumo y los que se introducen en la dieta en los dos primeros años de vida –que es también cuando se dan más casos de sensibilizaciones–. La alergia al pescado, a las legumbres y a los frutos secos aparece algo más tarde, generalmente a partir de los 2 o 3 años.

2. ¿Cuáles son los primeros síntomas de la alergia? ¿Es fácil reconocerlos?

En la gran mayoría de los casos de alergia a la proteína de la leche de vaca los síntomas aparecen de forma manifiesta coincidiendo con la toma del primer biberón de leche artificial –o lo que los padres creen que es el primer biberón, pues en ocasiones éste se ofrece al bebé en la maternidad-, generalmente en la primera semana de lactancia artificial y después de un período más o menos prolongado de lactancia materna.

3. ¿Las reacciones alérgicas sólo se producen cuando se ingiere el alimento?

Es lo más habitual, aunque la intensidad de las reacciones depende de muchos factores: la cantidad de alergeno ingerida, o el propio niño –el nivel de IgE que presente en sangre, su sensibilidad...–. Algunos pequeños muy sensibles pueden presentarlas con solo tocar el alimento, e incluso al inhalarlo. Esto último puede suceder con los pescados, la leche o las legumbres. Las proteínas de las leguminosas provocan reacciones tanto si se ingieren como si se respiran o inhalan con el vapor del agua de cocción, ya que también se encuentran suspendidas en él.

4. ¿Puede ser alérgico a mi leche?

No lo será a las proteínas de tu leche, pero sí puede serlo a las de la leche de vaca que tú tomas y que van a parar a ella. Sabemos que, aunque en pequeñísimas cantidades, las proteínas de los alimentos que toma la madre pasan a la leche con que alimenta a su hijo. Entre los posibles síntomas en este período podrían mencionarse los vómitos intensos y repetidos o la dermatitis atópica, incluso los cólicos del lactante. Si los observas prueba a retirar por un tiempo los lácteos de tu dieta y observa si estos síntomas desaparecen. Consulta con el pediatra y coméntale tus dudas.

5. No quiere el biberón, ¿puede ser un síntoma de alergia?

El rechazo pertinaz del biberón se ha descrito también como un indicio de alergia a las proteínas de la leche de vaca. Pero se trata de un rechazo muy característico, que no suele confundirse con un simple disgusto por la tetina –el bebé llora, vuelve la cara, se pone rígido–. En cualquier caso, es raro que aparezca como único síntoma y lo habitual es que se acompañe de otros, o que esas otras manifestaciones aparezcan algo más adelante.

6. Yo soy alérgica, ¿puedo evitar que él lo herede?

La predisposición genética desempeña un importante papel en el desarrollo de enfermedades alérgicas. El 60-70 por ciento de los niños alérgicos tienen antecedentes familiares. Además, el riesgo de padecer en el futuro una enfermedad atópica se incrementa aún más si lo son ambos progenitores. El ambiente es, sin embargo, un determinante destacable: prolongar la lactancia materna, no introducir alimentos distintos antes de los 6 meses y ofrecer los más alergénicos –leche de vaca sin modificar, huevo y pescado– sólo a partir del año puede retrasar, y en ocasiones evitar, su aparición.

7. Si sospecho que mi hijo es alérgico a la leche, ¿puedo ofrecerle una especial para él?

Lo primero que debes hacer es dejar de darle la que estaba tomando y acudir cuanto antes al pediatra. Es el médico quien debe aconsejarte cuál es la fórmula más adecuada para él. Si las pruebas confirman la alergia tendrá que tomar una especial que te recomendará el alergólogo después de analizar su caso. En estos niños no están indicadas las fórmulas hipoalergénicas tipo HA, o hidrolizados parciales, ni tampoco deben ofrecerse leche de cabra o de oveja, que contienen proteínas muy similares a la de vaca y por tanto, también alergénicas.

8. ¿Es más alérgico el pescado blanco que el azul?

Sí. Los pescados que con mayor frecuencia provocan reacciones alérgicas en los niños pequeños son los gallos, lenguados y peces planos, la merluza y el bacalao, todos ellos pescados blancos. La razón, de nuevo, es que son los primeros en introducirse en la dieta. Los azules se dejan para más tarde porque son más grasos y difíciles de digerir.

9. ¿Puedo darle huevo antes del año?

El huevo es la causa mas frecuente de alergia alimentaria en niños, por encima de la leche de vaca. Igual que ocurre con la leche, la sensibilización a la clara del huevo se produce precozmente, incluso en pequeños que reciben sólo lactancia materna, por el paso de pequeñas dosis de antígeno a través de la leche de la madre. Si existen antecedentes de alergia en la familia es mejor retrasar su introducción hasta después del año. Aunque es cierto que la mayoría de los niños reaccionan a las proteínas de la clara y no de la yema, no resulta fácil separar ambas partes sin que haya un “traspaso” de proteínas de la una a la otra.

10. ¿Cuándo se le quitará?

Antes o después, lo habitual es que la alergia desaparezca. Al año de vida comienzan a tolerar la leche entre el 28 por ciento y el 56 por ciento de los niños alérgicos, entre el 60-77 por ciento la toleran a los 2 años, y el 71-87 por ciento a los tres años, aunque se continúan realizando estudios periódicos para confirmar que la tolerancia es completa y no surgen problemas. A partir de los 5 años las posibilidades de superar la alergia van disminuyendo, sobre todo, al parecer, si el niño es muy sensible a la caseína –una de sus proteínas– y si sus reacciones continúan siendo importantes –asma, anafilaxia..

 

Raquel Burgos