¡Mi hijo se ha roto un hueso!

Los tipos de fracturas y su tratamiento

Las fracturas son frecuentes en los niños. Deportes, caídas y juegos tienen la culpa. Pero con un tratamiento adecuado, la lesión no le dejará secuelas.

 
bebé escayolado

Se estima que un 75% de niños llevará escayola alguna vez en su vida. El 80% de las fracturas ocurren después de los 6 años. Antes de los 2, sólo se agrupan el 5%, siendo el antebrazo y la pierna las más frecuentes. A continuación, entre los 3 y los 5 años representan el 13%, con mayor prevalencia en el antebrazo y el codo. A estas edades, las caídas por deporte y juegos al aire libre y los accidentes domésticos son las causas más habituales.

Tipos de fractura

Debes tener en cuenta que los huesos de los niños son diferentes a los de los adultos. Son más frágiles y blandos; tienden a doblarse más que a romperse completamente y, además, sanan de forma más rápida que los de los adultos. Cuando se fracturan pueden hacerlo: abierta o cerrada, según se rompa la piel o no; en tallo verde, cuando el hueso, al ser por poroso y flexible, no se separa completamente, si no que su aspecto recuerda la imagen de doblar un espárrago con los dedos; o por torsión; si se rompe de forma transversal.

Las lesiones óseas infantiles más peligrosas son las que se afectan a los cartílagos de crecimiento, denominados epífisis. Un incorrecto tratamiento puede llevar a un defecto de su posterior crecimiento.

Cómo actuar

Dolor agudo, enrojecimiento e hinchazón de la zona y dificultad para mover el miembro afectado. Ante estos síntomas, deberás acudir a Urgencias, procurando antes haber realizado una sujeción anatómica lo más sencilla posible. En el hospital, le explorarán la zona afectada, y le harán una radiografía. Y te pedirán que les cuentes cómo se ha producido la lesión. En cuanto a su tratamiento, dependerá del tipo de fractura:

  • El 40% de las fracturas se trata con reducción simple sin anestesia. Es decir, se manipulan los extremos de la fractura y se coloca un yeso.
  • Un 21% se reduce con anestesia local –la reducción es más complicada y, por tanto, más dolorosa su manipulación–, y después, se coloca un yeso.
  • En un 17% – en fracturas más inestables– se introducen, con anestesia local, agujas percutáneas para alinear los dos extremos óseos fracturados. Después de 4 semanas se retiran, estirando con unas pinzas del extremo que se ha dejado a flor de piel antes de colocar el yeso.
  • Un 22% precisan llevar al niño al quirófano y, con anestesia general, operar para reducir la fractura con una placa atornillada. También se coloca un yeso a continuación.

El cuidado con la escayola

Para que la lesión de tu hijo se cure correctamente, te recomendamos:

  • Vigila la colocación y el estado del yeso, especialmente las primeras horas.
  • Comprueba que no hay hinchazón en los extremos, ni que aparezcan zonas frías o palidez de la piel.
  • No permitas que se introduzca objetos de rascado, que podrían provocarle erosiones o reacciones alérgicas en la piel.
  • Mantén seco el yeso. La humedad puede ablandarlo y restarle eficacia. Por tanto, en el baño colócale una bolsa de plástico para protegerlo.

Asesoramiento: Doctor José Ricardo Ebri, especialista en Traumatología y Ortopedia y director del Instituto Valenciano de Ortopedia Infantil.

 

Raquel Burgos




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