Consejos para la seguridad del niño en el agua

Cómo evitar accidentes, cortes de digestión...

Chapotear en el agua del mar o de la piscina es lo que más les gusta a nuestros niños en los meses de calor. Prevenir los accidentes que pueden derivarse de estas actividades y garantizar su salud y seguridad está en tus manos. Te decimos qué medidas debes tomar para protegerlos. 

 
Niños en la piscina

A todos los niños les encanta la piscina y la playa y los juegos que pueden realizar en el agua. Pero esa diversión tiene que venir acompañada de una serie de precauciones que garanticen su seguridad. Te las detallamos, con ayuda del coordinador de Seguridad y Prevención de lesiones de la Asociación Española de Pediatría (AEP), el Dr. Jordi Pou. 

  • Los accidentes se producen con más frecuencia en piscinas privadas y entre menores de seis años. Por tanto, es recomendable vallar la piscina para evitar que el niño entre en ella en ausencia del adulto y se caiga dentro. 
  • Cuando se meta al agua, no le pierdas de vista; ponle flotadores si el pequeño no sabe nadar, incluso si sólo está jugando en el borde de la piscina.
  • Antes de colocar la toalla en una piscina pública o en la playa, localiza el puesto de primeros auxilios por si en algún momento necesitas su ayuda. 
  • Si os gusta ir de excursión al río, evita los baños en lugares que no estén habilitados. Aunque parezca que el agua está tranquila, las corrientes son muy variables y pueden darte algún susto. Y ten en cuenta que en los ríos la profundidad es muy diferente de unas zonas a otras y que además no hay socorristas.
  • Los cortes de digestión son frecuentes, pero evitarlos es sencillo. Se producen cuando hacemos ejercicio después de comer y la sangre se dirige a los músculos y no al estómago. Por tanto, reposad tras la comida, evitando la actividad física y los baños en aguas muy frías. Si el almuerzo ha sido copioso, respetad el tiempo de digestión –unas dos horas– y entrad en el agua de manera progresiva, mojando la nuca y el estómago antes de sumergiros por completo.
  • Si tu hijo es de los que les encanta bucear, regálale unas gafas. Ten en cuenta que el cloro y otros agentes desinfectantes que se añaden al agua de las piscinas pueden, además de irritar los ojos, favorecer la entrada de gérmenes y provocar una  infección en la conjuntiva.
  • El agua de las piscinas también puede ser la responsable de la otitis externa, que se produce como consecuencia de la entrada, en el conducto auditivo, de agua con virus o bacterias. Para prevenirla, procura secar los oídos del niño con la punta de la toalla –no utilices bastoncillos– nada más salir del agua.
  • El calor y la humedad hacen posible que los hongos proliferen, especialmente en las piscinas y las zonas verdes. Para evitarlos, ponle siempre chanclas en lugares públicos, como piscinas, duchas o gimnasios, y elige zapatos de material transpirable.

Asesoramiento: Dr. Jordi Pou, pediatra y coordinador de Seguridad y Prevención de lesiones de la Asociación Española de Pediatría (AEP). 

 

Ana Vallejo