Excursiones de otoño a bosques con niños

Los colores más bellos

El otoño es la estación ideal para hacer excursiones al campo con los más pequeños de la casa. Cierto que los días son más cortos y lluviosos, pero también tenemos jornadas de sol perfectas para practicar rutas de senderismo admirando los preciosos tonos que esta estación deja en los bosques de España.

 
Niña con hojas

Después de un verano alternando los baños en la piscina con los ratos de reposo bajo la sombrilla, calzarse una sudadera, un buen calzado y salir a caminar por bosques, montes y montañas es un verdadero regalo para los sentidos: los tonos ocres, el olor a tierra mojada, el trino de los pájaros... ¿Por qué no hacer una excursión con los niños para que aprendan a disfrutarlo? La clave del éxito está en elegir la ruta correcta –que no sea demasiado larga ni empinada para que no se canse con solo verla–, equiparse bien y completarla con otras actividades que le llamen la atención.

Mucho por descubrir
Un paseo por el bosque ofrece la posibilidad de hacer muchas más cosas que ver los árboles y admirar el paisaje. El otoño es tiempo de nueces, castañas, almendras, higos… ¿Por qué no animáis a vuestros hijos a recogerlas para comerlas como postre o hacer una receta deliciosa con ellas o estas manualidades? Además, y si ha llovido en los días anteriores, tendréis la suerte de poder recoger setas –mucho ojo con comerlas sin aseguraros de que no son venenosas– y caracoles, un animal que atrae mucho a los niños.

También podéis jugar a estos juegos y recoger diferentes tipos de hojas que encontréis por el camino –recoger, no arrancar de los árboles– para hacer después un collage o empezar un cuaderno de la naturaleza donde pege la hoja y anota dónde la recogió y a qué árbol pertenece.

Propuestas por España
La lista de bosques, rutas de senderismo, montes, montañas y parques naturales, como el de Cabañeros o el de Doñana, que podéis visitar en nuestro país es interminable. Enumeramos algunas de ellas y os invitamos a que compartáis vuestras propuestas con nosotros.

Si vives en Madrid, no dejes de visitar su sierra, desconocida para muchos madrileños. Viajad hasta Navacerrada y subid el camino que asciende a La Bola del Mundo o recorred el camino Smith o el de Las Cabrillas. Saliendo desde Cotos podéis visitar la Laguna de Peñalara o la de los Pájaros –este camino es mucho más duro– o acudir a Las Presillas. Si preferís caminar a la orilla de un río, la Boca del Asno es vuestro destino y desde la Silla de Felipe II, en El Escorial, contemplaréis unas preciosas vistas.

Los hayedos tiene un ecosistema propio que luce su mejor aspecto en otoño. No os perdáis el de la Tejera Negra, en Guadalajara, o el de Montejo, en Madrid.

Cuenca tiene una preciosa ruta, la de las Caras, que encanta a los más pequeños, pues pueden ir descubriendo rostros en las piedras escondidas a la vez que descubren la naturaleza.

Los niños catalanes tiene el privilegio de poder ascender a una de las montañas más espectaculares, la de Montjüic, eso sí, necesitarán varias horas para llegar a la cima.

¿Y qué decir de los pequeños afortunados que viven en el norte de nuestro país? Galicia, Asturias y Cantabria concentran el mayor número de rutas de senderismo y bosques de nuestro país, muchas de ellas bordeando la costa.

Con botas y bordón
Gran parte del éxito de vuestra excursión dependerá de cómo os equipéis. No hay que abrigarse hasta las cejas pero tampoco ir en manga corta porque hace sol. Ten en cuenta que el sol del otoño no calienta como el del verano y que la temperatura baja unos grados en los bosques y la montaña. Lo mejor es que vistas a tu hijo con varias capas: camiseta de manga corta, sudadera o jersei fino y un chubasquero; así, si tiene calor podrá desprenderse de alguna de ella. Su calzado ha de ser fuerte y, a ser posible, que recoja el tobillo para que no se lo tuerza si se resbala. Dale un bordón o un palo para que se apoye en él al caminar, le será muy útil si tenéis que subir alguna pendiente.

Mete en su mochila una botella de agua, un pequeño bocadillo y algunos frutos secos que comeréis al final de vuestra ruta. Nada como un tentempié al aire libre para reponer fuerzas y hacer el camino de vuelta más contentos.

 

Laura Jiménez