En Cantabria, cuevas y grutas

Mundo subterráneo al descubierto

Una de las principales características de la comunidad cántabra son sus cuevas prehistóricas, de un gran valor geológico, histórico y artístico. Tu pequeño será testigo de cómo vivía el hombre hace miles de años o cómo se expresaban a través del curioso arte rupestre, una realidad que para ellos sólo existe en los libros y que en Cantabria podrán comprobar de primera mano.

 

Cueva de Covalanas: en la ladera noroeste del Monte Pando, muy cerca de Ramales de la Victoria, a 60 km de Santander, abre su boca la cueva de Covalanas con dos galerías rectilíneas y casi paralelas. La de la derecha es la que alberga las manifestaciones rupestres dispuestas en frisos en ambas paredes. A los niños les encantará observar las figuras rojas de 18 ciervas, 1 ciervo, 1 uro –toro salvaje–, 1 caballo y algunos signos. Generalmente, son de gran tamaño y se han pintado mediante una técnica que ya habrán practicado en sus manualidades, conocida como tamponado –aplicación del colorante sobre la pared mediante puntos aplicados con los dedos o con un trozo de piel–. 

Cueva El Soplao: situada en un bello entorno natural, la cueva de El Soplao es un gran tesoro geológico descubierto gracias a la explotación minera. Además de las extrañas formas que cuelgan del techo y de las paredes, veréis un fenómeno que rara vez se encuentra. Se trata de una singularidad llamada “helictita”, que al no tener un eje, como las estalactitas o estalagmitas, crece en distintas direcciones creando un paisaje espectacular. Es aconsejable echar un vistazo a la página web antes de la visita para saber identificarlas según sus formas. 

Cueva de Altamira: es una de las más populares gracias al valioso arte rupestre paleolítico con el que cuenta. Sus numerosos bisontes, caballos, manos, signos, y demás símbolos sin identificar, la han catapultado a formar parte del Patrimonio de la Humanidad desde 1985. En ella, los más pequeños podrán recorrer la Neocueva, ocupada por un grupo de cazadores, mientras que en el museo podrán ver y tocar las reproducciones de los objetos arqueológicos de la época y serán testigos de la evolución del hombre y sus formas de subsistencia (pesca, caza y recolección) a través de dibujos animados.

Cueva Cullalvera: un complejo kárstico de 12 km en el que se aprecia con claridad el desgaste continuo de la acción del agua y el paso del tiempo. El recorrido consta de unos 400 metros a recorrer en aproximadamente una hora. En función de la edad de tus hijos, el recorrido varía, ya que los menores de 8 años tienen una visita didáctica diseñada especialmente para ellos. 

 

 

 

 

 

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