La moda del teatro para bebés

Espectadores en pañales

Cojines en lugar de butacas, actores con gran capacidad afectiva, escenarios mucho más cercanos al público… Ese es el contexto en que se desarrollan las obras de teatro para bebés, una propuesta de ocio al alza.

 
Teatro para bebés

¿Quién dijo que los más pequeños de la casa, los bebés, no son capaces de ver y disfrutar una obra de teatro? Probablemente alguien que no haya visto nunca a estos querubines asistiendo a alguno de los montajes especialmente pensados para ellos. Esta es una corriente relativamente reciente en la historia del teatro y, aunque hay obras indicadas para niños desde los tres meses, lo más común es que sean para mayores de seis meses y hasta los dos años. Tal es su éxito que muchas pequeñas compañías aseguran que, en tiempos de crisis como estos, el teatro para bebés se ha convertido en su modo para sobrevivir.

Así son sus obras

Dicen que habituar a un ser humano a algo cultiva su gusto por ello y el teatro es una de las mejores formas de despertar en nuestros hijos el apetito por las artes, puesto que puede nutrirse de todas ellas: de la música; del cine si se proyectan imágenes; de la creación plástica con los decorados…

Captar la atención de un público tan pequeño como los bebés es todo un reto para los directores y actores de este tipo de obras y para lograrlo introducen ciertos cambios en los montajes que vemos habitualmente sobre las tablas.

- Duración. No suelen pasar de 30 minutos, ya que es el tiempo que un niño de tan corta edad puede retener imágenes y estar atento a algo que ocurre de manera continuada.

- La sala. Las butacas se sustituyen por cojines, tatamis, sillas bajitas… donde los niños pueden sentarse, al borde de la representación, para que haya poca barrera física con el intérprete pues necesitan empatizar con lo que ven, sentirlo muy cerca y poder tocar los materiales que se muestran.

- Los actores. Están muy bien formados en el ámbito de la percepción y tienen conocimientos respecto a la capacidad comprensiva y afectiva de los pequeños.

- Los temas. Son sencillos, con muy pocos o ningún diálogo para que el bebé se pueda centrar en los movimientos y escenas representadas.

El papel de los padres

Que estas obras estén pensadas para los bebés no significa que los adultos no puedan disfrutar de ellas. Lo harán si logran olvidarse de que están viendo teatro para niños y se centrar solo en disfrutar de la obra y no en mirar constantemente si su hijo se lo pasa bien o no.

“Los adultos tienen la mala costumbre, fruto probablemente de la falta de práctica, de intentar mediar entre el niño y la obra, hablándole constantemente, preguntándole si ha visto tal o cual cosa… Hay que dejar al niño que perciba todo de una manera marginal y respondiendo a sus preguntas solo cuando las haga”, recomienda Lola Lara, directora del festival Teatralia que se celebra cada año en Madrid.

En caso de que tu pequeño se asuste, hecho que puede ser común en las primeras visitas al teatro, has de reaccionar como ante cualquier otro temor, intentando calmarle y, si no lo logras, abandonar la sala. El teatro nunca puede ser una imposición o el niño acabará por rechazarlo.

En nuestro buscador de Ocio, indicando “Teatro” en “Tipo de plan” y 0, 1 o 2 en la "Edad" encontrarás todas las obras de teatro para bebés que se representan en nuestro país.

Asesoramiento: Lola Lara, directora de Teatralia.

 

Laura Jiménez




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