Una poesía muy divertida sobre los resfriados

De Celia Viñas

Una poesía para celebrar el fin de la convalecencia del niño después de unos días en la cama.

 

Me duelen los ojos,

me duele el cabello,

me duele la punta 

tonta de los dedos.

 

Y aquí en la garganta

una hormiga corre

con cien patas largas.

Ay, mi resfriado

 

Chaquetas, bufandas,

leche calentita

y doce pañuelos

y catorce mantas

y estarse muy quieto

junto a la ventana.

 

Me duelen los ojos

me duele la espalda,

me duele el cabello, 

me duele la tonta

punta de los dedos.