La diástasis de los rectos abdominales en el posparto

Descubre cómo evitarla y tratarla

Los músculos abdominales y perineales se someten a un sobre esfuerzo durante el embarazo y el parto que puede dejarles secuelas. La diástasis de los rectos es una de ella. Te contamos en qué consiste, cómo puedes evitar y qué debes hacer en el posparto para superarla.

 
Diástasis abdominal

El aumento de peso, las contracciones y los pujos en el parto hacen que el suelo pélvico y toda la musculatura relacionada con la pelvis, incluida la cadera y el abdomen, sean los grandes perjudicados de la gestación a nivel muscular. Dolores de espalda, ciáticas recurrentes, incontinencia urinaria o desgarros en el periné durante el parto son algunas de las molestias que notarás a este nivel. La diástasis abdominal es otra patología que podrás detectar en el posparto.

Qué es la diástasis abdominal

Carlos Castillo, instructor certificado del Método Hipopresivo en Salu&Pilates Madrid la define como “una separación de los músculos rectos del abdomen. En condiciones normales estos músculos están unidos en lo que se conoce como “línea alba” y aunque puede darse tanto en hombres como en mujeres, es más común en ellas tras el parto”. Se estima que al menos dos tercios de las gestantes la sufren aunque el caso de números diagnosticados es menor pues suele cerrarse de forma espontánea en los primeros meses del posparto.

“En su aparición intervienen muchos factores y en muchos casos se dan varios de ellos. Desde nuestra experiencia hemos comprobado que las causas principales suelen ser partos muy largos que acaban en cesárea y embarazos múltiples también con cesárea. Que el bebé sea muy grande, la ganancia excesiva de peso, hacer grandes esfuerzos abdominales en el embarazo o recién dada a luz, la falta de tono muscular en el abdomen y hacer ejercicios poco recomendables en la gestación son otros factores de riesgo”, explica Carlos.

Cómo detectar la diástasis abdominal

Para saber si padeces diástasis de los rectos túmbate en el suelo boca arriba, pega bien la espalda al suelo y coloca dos dedos en el centro de tu abdomen, sobre la línea alba, ligeramente por encima de tu ombligo. En esta posición, levanta la cabeza acercando el mentón al pecho. Si tienes diástasis notarás que tus dedos se hunden entre los músculos. Cuanto más se hundan, mayor será la separación de tus rectos.

Conviene que hagas esta comprobación unos cuatro meses después de dar a luz pues antes puede cerrarse por sí sola y, de no hacerlo, cuanto antes se detecte más fácil será solventarla.

Prepárate antes del embarazo

Llegar a la gestación con una musculatura abdominal bien fortalecida y sabiendo qué ejercicios puedes practicar estos nueve meses es la mejor forma de evitar la diástasis abdominal. “No es muy común que la mujer se prepare antes del parto, pero la futura mamá debe ser consciente de que va a hacer una maratón de nueve meses en la que sus músculos van a ser llevados al límite”.

Puedes practicar estas tres técnicas:

- Método Hipopresivo. “Se aplica antes y después del embarazo, nunca durante. Esta gimnasia trabaja con la mínima presión abdominal, mejora el tono muscular de esta zona y del periné y consigue unos músculos fuertes y flexibles. Tras el parto, ayudan a reducir la cintura, recolocar los órganos y recuperar la postura.

- Método Romana´s Pilates. Se adapta a cada fase antes, durante y después de la gestación en clases privadas con aparatos para acoplarse a las necesidades de cada mujer.

- Método 5P. Fue creado por Chantal Fabré, una matrona especializada en suelo pélvico y fortalece el tono de la musculatura perineal, reequilibra las tensiones y trabaja la musculatura del abdomen. Además, fortalece la musculatura que gira la cabeza del niño en el momento del parto. Está recomendado antes, durante y después del parto y puede aprenderse para practicarlo en casa.

La recuperación en el posparto

Si pese a la preparación que has hecho, o en caso de que no hayas podido fortalecer la musculatura a tiempo, tranquila. “Si se diagnostica a tiempo y la diástasis no es excesivamente grande, puede lograrse la recuperación total. En ocasiones tarda un tiempo y requiere mucha constancia practicando ejercicios también en casa.”

Cuando hayas acudido a la visita puerperal y tu médico te haya dado el alta y puedes hacer ejercicio, acude a un centro de fisioterapia especializado para que comprueben el estado de tu suelo pélvico y los músculos abdominales.

“Detectamos muchas diástasis porque las mujeres vienen a consulta para recuperar la línea con hipopresivos, una técnica muy útil que ayuda a fortalecer y alargar la musculatura del abdomen mientras que reduce la presión intraabdominal y devuelve el tono a la musculatura. Se debe evitar cualquier ejercicio hiperpresivo o de impacto pues debilitaríamos más la pared abdominal. En los primeros días y si se va a coger peso es bueno usar una faja, pero el resto del tiempo es mejor quitársela para que los músculos ganen fuerza”, explica este especialista.

No obstante, si tu diástasis es demasiado grande y no consigue cerrarse por completo es posible que tengas que recurrir a una abdominoplastia.

Asesoramiento: Carlos Castillo, instructor certificado del Método Hipopresivo en Salud&Pilates Madrid.

 

Laura Jiménez