El control ginecológico tras el parto

40 días después, toca revisión.

Comprobar que tu cuerpo se está recuperando correctamente tras el nacimiento de tu hijo y despejar dudas sobre cuestiones como la anticoncepción o la lactancia. Éstos son los objetivos de la visita puerperal.

 
Mujer y peso

Seis semanas después de haber dado a luz tienes una cita obligada con tu ginecólogo. Pasada la llamada cuarentena, tu cuerpo debería haberse recuperado físicamente de los cambios a los que ha estado sometido estos nueve meses. Para cerciorarse, necesitas pasar un completo examen médico.

En la consulta del ginecólogo

Son varios aspectos los que tu médico valorará para revisar tu estados y darte el alta. Aparte del peso y la tensión arterial, se comprueba:

  • La involución uterina. A través de un tacto vaginal, tu médico se asegurará de que el útero ha vuelto a su tamaño y forma habitual. También en este mismo examen, descartará la presencia de miomas o la posibilidad de que, si ya los tenías antes de quedarte embarazada y habían crecido durante la gestación por acción de las hormonas, hayan recuperado su forma y tamaño anterior.
  • La cicatrización de la episiotomía. El ginecólogo comprobará que todos los puntos han cerrado correctamente y que las molestias han cedido. Si no fuera así, y aún remitieras dolor, te planteará alguna solución, como infiltraciones en la zona. En dos semanas, aunque, en ocasiones durante la primera, ya suele estar cicatrizada, pero para que el proceso se considere completo deben pasar tres semanas. Si a los 10 días notaras molestias u observaras que algún punto no ha caído, es mejor que adelantes tu cita. En el caso de que tu parto haya sido mediante cesárea, el médico se asegurará de que no ha habido problemas de cicatrización de la sutura, ni se hayan formado queloides, ni hernias.
  • Los loquios. Este exudado genital va variando a lo largo de los días tanto en aspecto como en cantidad. Los primeros días, los loquios serán intensos y rojos, a modo de menstruación, para pasar a ser más claros y menos abundantes hasta los 30 o 40 días, momento en el que deberían haber desaparecido.
  • Estado del periné y de la zona perineal. A través del tacto vaginal y el examen con el espéculo, se comprueba si has recuperado el tono perineal, y se descarta la presencia de granulomas, desgarros… Si el ginecólogo observara una hipotonía en la zona –algo más común en los partos vaginales, sobre todo si no has realizado previamente los ejercicios de refuerzo de suelo pélvico-, te recomendaría acudir a un fisioterapeuta especializado para iniciar, cuanto antes, la recuperación. Ten en cuenta que es fundamental para evitar problemas como la incontinencia urinaria o el dolor en las relaciones sexuales.
  • Exploración de las mamas. Si has decidido amamantar a tu hijo, comprobará que la succión no te ha provocado grietas en el pezón, y que no presentas retenciones ni riesgo de mastitis.

Vuelta a la normalidad

La visita puerperal no se ciñe solo a aspectos ginecológicos. Además de aportarte información sobre cuestiones prácticas como la alimentación –la conveniencia de iniciar un régimen de adelgazamiento o  la dieta más completa si estás lactando- o la vuelta a la actividad física, tu médico valorará tu estado emocional para descartar cualquier síndrome depresivo.

Y puesto que en esta consulta, tu médico te dará el visto bueno para reanudar las relaciones sexuales, deberéis hablar del método anticonceptivo que mejor se ajuste a tu caso. Si la madre está dando el pecho, las opciones son el preservativo o los anticonceptivos orales con progestágeno. Pero además, indicará la conveniencia de utilizar un lubricante durante tus primeros contactos, especialmente, si estás lactando. En estas circunstancias se produce cierta sequedad vaginal, que unida al miedo al dolor por la episiotomía, da lugar a que la mujer contractura la musculatura perineal, y favorezca la aparición de molestias en las relaciones.

Si durante tu embarazo has sufrido diabetes gestacional, preeclampsia o  fallos en el funcionamiento de la tiroides, será necesario un control posterior para comprobar que el problema ha remitido. Así, te practicarán una curva de glucemia si tu caso era una diabetes gestacional; análisis de sangre periódicos para estudiar la evolución de tus hormonas tiroideas o controles de la tensión durante tres meses después del parto

Adelanta tu visita si…

  • Notas pérdidas de sangre repentina y muy abundante cuando ya estaba remitiendo.
  • Fiebre superior a 38ºC.
  • Olor desagradable de los loquios en los primeros10 días.
  • Dolor o escozor al orinar.
  • Molestias intensas en la cicatriz de la episiotomía o de la cesárea.
  • Bulto duro, enrojecido y doloroso en el pecho.
 


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