Oxitocina, la hormona del parto

Fundamental para que se produzca

¿Qué es la oxitocina? ¿Cómo actúa durante el parto? ¿Cuándo hay que administrar oxitocina a la parturienta. Aquí tienes la respuesta.

 
Mamá besando al bebé

La maduración fetal, la preparación uterina y los cambios hormonales son los factores determinantes del fenómeno del parto. En todo este proceso, una hormona no debe faltar: la oxitocina. Sin ella, las contracciones no se producirían. Al principio, son suaves e intermitentes para intensificarse progresivamente. Se considera que una mujer está de parto cuando las tiene de forma regular y va aumentando su frecuencia. Mientras, la oxitocina va siendo liberada en pequeñas cantidades y en flujo discontinuo. En la dilatación, la presión sobre el cuello uterino desencadena un reflejo que, a través de la médula, llega al hipotálamo –donde se estimula la producción de oxitocina– y a la hipófisis posterior, glándula que la libera posteriormente al torrente sanguíneo. 

Sin embargo, la vida de esta hormona es muy breve y las cantidades circulantes en la sangre siguen siendo pequeñas. ¿Cómo pueden entonces desencadenarse las contracciones efectivas? Gracias a los receptores de oxitocina, que se multiplican hasta alcanzar un punto crítico y a una óptima sensibilidad a esta hormona por parte de los músculos del útero.

Un plus de oxitocina
Además de bautizarla con su nombre actual, el estadounidense Vincent Du Vigneaud logró sintetizarla en 1953 lo que le valió el premio Nobel de Medicina dos años más tarde. Se ha probado su administración por varias vías, pero la intravenosa es la más indicada en el parto, pues su dosificación en pequeñas cantidades, a través de bombas de infusión, imita mejor lo que sucede de forma biológica.
Estas son las dos indicaciones para añadir oxitocina a la que circula por tu cuerpo de forma natural:
• Se paran las contracciones o son poco eficaces. En los partos normales se suministra con el único fin de asegurar en todo momento una dinámica normal. Se administra en mayor cantidad para evitar un parto peligrosamente largo o para inducirlo, cuando el ginecólogo lo considera adecuado.
• Después del parto, para prevenir hemorragias. Una vez que la madre ha dado a luz, el útero ha de seguir con contracciones para que los vasos sanguíneos se cierren y que no sangre la herida que dejó la placenta al desprenderse. Si existe riesgo de hemorragia puerperal por falta de contracción uterina, se administra oxitocina.
La oxitocina debe usarse con cuidado en casos de preeclampsia, hipertensión arterial y cardiopatías. Está contraindicado cuando haya desproporción cefalopélvica, sufrimiento fetal antes de comenzar el trabajo de parto y en cesáreas.

Asesoramiento:
 Alicia Díaz Redondo, especialista
en Ginecología y Obstetricia del Instituto de Ginecología EGR.

Laura Gómez Lama