La maniobra de Kristeller en el parto

Muchos riesgos que deberían evitarse

La Organización Mundial de la Salud (OMS) la desaconseja y está prohibida en países como Inglaterra. Sin embargo, la maniobra de Kristeller se sigue practicando en muchos paritorios. Veamos en qué consiste, los riesgos que conlleva y cómo evitarla.

 
La maniobra de Kristeller en el parto

Te recordará alguna película o quizás tu propio parto. La maniobra de Kristeller consiste en ejercer una presión sobre el fondo del útero en la última fase del parto - el expulsivo-, para que la cabeza del bebé salga cuando está coronando. La presión debe ser suave y no como la diseñó su autor en 1867 que llevaba a presionar fuertemente sobre el abdomen hasta incluso subirse encima de la tripa de la embarazada. Y es que mal aplicada, la maniobra de Kristeller conlleva graves riesgos.

Para el bebé:

  • Distocia de hombros, con posibilidad de alguna complicación como fractura de clavícula, trauma en la cabeza y desgarro del músculo esternocleidomastoideo.
  • Parálisis de Erb como consecuencia de una lesión en los nervios del plexo braquial que controlan el movimiento de hombro, brazo y mano.
  • cefalohematoma.

Para la madre:

  • Aumento en porcentaje de episiotomías.
  • Mayor número de desgarros perineales severos.
  • Rotura uterina.

Por este motivo, la Organización Mundial de la Salud la desaconseja y países como Inglaterra la prohibió. “Sin embargo, tanto por los datos recogidos durante la campaña Stop Kristeller de 2013, como por los testimonios que seguimos recibiendo, sabemos que es una maniobra que sigue siendo habitual en muchos paritorios” afirman desde la Asociación El Parto es Nuestro que lo explica porque una parte de los profesionales la defienden. Al respecto, la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO)  apunta como ventajas facilitar la salida de la cabeza del bebé y evitar la instrumentalización del parto y el uso de forceps o ventosa con los riesgos que éste comporta. La matrona Charo Rodríguez por su parte puntualiza que las mujeres que relatan haber sido sometidas a la maniobra de Kristeller, han dado a luz con anestesia epidural y en posición de litotimia  -en la cama, boca arriba y con las piernas en las perneras-, en su opinión la peor posición para el expulsivo. “Al bebé le cuesta más trabajo descender por el canal del parto y esta situación propicia la intervención de los profesionales más allá de lo que sería recomendable” aclara. Otro asunto sometido a crítica es que estas mujeres no han sido informadas de sus riesgos ni han dado su consentimiento. Y es que la maniobra de Kristeller es una técnica desconocida, que no se explica en las clases de preparación al parto pero que corre de boca en boca generando desconfianza y miedo. En palabras de Charo Rodríguez, “lo adecuado es informar bien a la mujer en caso de tener que realizarla y que dé su consentimiento. Siempre debería ser en casos aislados. Pero si se presenta un problema mayor necesitamos herramientas para intentar solucionarlo”.

¿Cómo sustituir esta técnica? “Cuando el parto es lo más fisiológico y natural posible, si la madre no está en litotomía –tumbada- y no hay prisas, no hace falta acelerar la última fase del parto. La mujer entra y sale del paritorio sin conocer una práctica de debería ser erradicada” concluyen desde la Asociación El Parto es Nuestro.

 

Victoria Gómez




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