“En el embarazo, se puede minimizar el riesgo de un parto inducido”

La matrona Charo Rodríguez indica el camino a seguir

Un parto de cada 4 se inicia por inducción, un proceso más doloroso y que aumenta el riesgo de complicaciones como la cesárea. La matrona Charo Rodríguez nos señala cómo favorecer un inicio de parto natural desde el embarazo.

 
Consejos de un matrona para evitar el parto inducido.

La matrona Charo Rodríguez

¿Se puede evitar la inducción del parto?

A lo largo del embarazo podemos cuidarnos para evitar o minimizar el riesgo de empezar el parto con una inducción. Mucho tiene que ver con la higiene de vida: hacer ejercicio, comer bien y engordar lo adecuado sin duda ayudan. 

¿Qué tipo de ejercicio se recomienda?

Fundamentalmente caminar.  Pero también es bueno practicar la natación, preferentemente nadar a espalda y hacer ejercicios en el agua con los rulos.

¿Qué nos dice de la alimentación?

La alimentación ha de ser sana y procurar un aumento adecuado de peso. Nueve kilos es lo máximo que se debería engordar, ya que no hay nada que justifique mayor engorde. Con ello, se contribuye en gran medida a que el embarazo transcurra sin riesgos y comience el parto de forma espontánea.

¿Qué podemos hacer al final del embarazo?

A partir de las 37 semanas, conviene aumentar la frecuencia y duración de las caminatas. Así, se facilita el aumento en intensidad y frecuencia de las contracciones. Otras indicaciones no contrastadas científicamente, o con falta de más estudios científicos que lo avalen, pero que aparecen relatadas por numerosas matronas y mujeres, pueden ser aumentar la frecuencia de las relaciones sexuales y la ingesta de infusiones como el té de frambuesa. Estas cosas no perjudican y pueden relajar a la mujer que es uno de los objetivos fundamentales para que el parto se inicie.

¿Si el  embarazo se prolonga?

Una vez alcanzada la semana 41 de gestación -o antes si existen motivos maternos o del bebé que lo indiquen-, evaluar las ventajas frente a los riesgos de la inducción debe ser una decisión consensuada entre la mujer y su pareja y el equipo médico.

No se dan las mismas tasas de inducción en todos los hospitales por lo que nos podemos preguntar a qué se debe y si todas las inducciones son igualmente necesarias.

Ciertamente. Habría que investigar la frecuencia de motivos como “así el parto me lo hace mi ginecólogo”, “ se acerca el fin de semana”, “me gustaría que naciera el día del cumpleaños” y otros muchos por el estilo en estas altas tasas de inducción.

¿Vale la pena poner todo de nuestra parte para evitar el parto inducido?

Siempre que todo esté bien y no surja ninguna situación patológica en la que haya que intervenir con urgencia, los mejores resultados en salud, tanto para la mujer como para el bebé, se obtienen con el parto natural. Durante todos mis años acompañando a las mujeres y sus parejas en el parto, he podido constatar que si la mujer deja que trabaje su instinto y el bebé pueda hacer su 50%, los resultados son los mejores. La seguridad en si misma y en su hijo, la relajación y el espíritu positivo, son fundamentales. La paciencia la tienen que tener los de alrededor -matrona, ginecólogo, pareja, familiares...-, pues un parto, sobre todo el primero, es y debe ser largo. Muchas veces el parto no finaliza de forma natural por nerviosismo, miedo, inseguridad. La pareja o persona que la acompaña y los profesionales del hospital debemos transmitir apoyo, tranquilidad.

Charo Rodríguez es matrona en el Hospiten de Tenerife.

 

Victoria Gómez