El rol del padre en las distintas etapas del parto

Tu hoja de ruta para disfrutar del momento

Ayudarás a tu pareja a sentirse tranquila y confiada. Y, por supuesto, recibirás como se merece a tu hijo. Pero estar presente en el momento en que tu pequeño asome la cabeza a este mundo tiene mucha más importancia que vivir esa gran ilusión primera. Supone cargar de una intensidad inigualable el punto de partida de tu amor como padre.

 
 

Bueno para los tres

Asistir al parto es una decisión, que si se dan las circunstancias lógicas y deseables de confianza y empatía en la pareja, supone un beneficio para todos los implicados. Está demostrado científicamente que el apoyo emocional que proporciona a la parturienta es clave para la buena marcha del parto. El acompañamiento eficaz durante el parto se asocia a una menor utilización de analgesia farmacológica puesto que las mujeres refieren menos dolor; a una disminución en el número de partos instrumentales, cesáreas, y a un incremento de los partos vaginales espontáneos. Por el contrario, la ansiedad que supone estar sola durante el alumbramiento provoca que los niveles de adrenalina –hormona que se segrega en estados de estrés– se disparen, y esto disminuya las contracciones uterinas, y retrase el progreso del parto. Pero, además, se relaciona con patrones anormales en la frecuencia cardiaca del feto y con bajas puntuaciones en el test de Apgar. Estar con la pareja reporta tranquilidad y afecto, la mujer esté relajada y confiada, y el parto sea más satisfactorio para todos.

Pero, además, los padres también salen con más de un regalo bajo el brazo del paritorio. Los que asisten al parto, lo refieren como ‘lo mejor que les ha pasado en la vida’. Ver nacer al niño, poder tocarle nada más llegar a la vida, les deja una impronta muy fuerte, que es clave para desarrollar el vínculo afectivo con el hijo, algo que va a favorecer a ambos en el futuro.



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