"El parto inducido duele más que el parto de inicio natural"

La matrona Charo Rodríguez aclara las dudas más frecuentes sobre el parto inducido

La inducción del parto es una intervención obstétrica relativamente frecuente. La tasa de partos inducidos se sitúa en torno al 22-26 por ciento del total. La matrona Charo Rodríguez nos informa de sus consecuencias.

 
La matrona Charo Rodriguez informa sobre el parto inducido

La matrona Charo Rodriguez

El parto inducido tiene mala fama. Muchas mujeres piensan que el dolor es más intenso. ¿Es esto cierto?
El umbral del dolor varía mucho de una persona a otra. Hay mujeres más resistentes a la sensación dolorosa que otras, pero se puede decir que sí, el parto inducido es más doloroso que el parto de inicio natural. La oxitocina que produce la mujer -oxitocina endógena- no actúa ni se percibe de la misma manera que los medicamentos que se utilizan y los efectos son distintos.

¿Cuales son los métodos de inducción?
La sonda de Foley es un método mecánico. Se trata de una sonda que se introduce por el cuello del útero. Se inyecta suero fisiológico por el interior y se hincha un globo que provoca que las menbranas en las que está envuelto el bebé, se despeguen y empiecen las contracciones. Es el método más suave pero no siempre está indicada su utilización, como es el caso en que se hayan roto las membranas y salga líquido amniótico. El siguiente método sería introducir medicación en la vagina o en el cuello del útero (gel, etc). La liberación del medicamento actúa primero a nivel local para modificar el cuello del útero y posteriormente avanzar con la dilatación. El último método que se debería utilizar sería la infusión de oxitocina sintética por vía intravenosa. Las mujeres se refieren a él como el método más doloroso. Además, obliga a estar en la cama o sentada o caminando pero con el registro cardiotocográfico conectado continuamente y conectada a la bomba de oxitocina hasta el final del parto. Hay que tener en cuenta que no son métodos excluyentes, se pueden utilizar varios y siempre dependiendo de las condiciones de cada mujer.

¿Como se puede aliviar el dolor?
Con los mismos métodos que en un parto normal. Se pueden utilizar técnicas naturales o farmacológicas, incluida la analgesia epidural. Esta última no debería ponerse antes de que esté iniciado el parto con el cuello centrado, borrado y 4 cm de dilatación-, ya que es responsable de multiplicar por 4 ó 5 el porcentaje de cesáreas  respecto a los partos sin analgesia epidural. En cuanto a los partos instrumentales -ventosas o forceps-, la analgesia epidural los multiplica por 4. Hay que tener en cuenta además, que las cesáreas y partos instrumentales aumentan la morbimortalidad materna y fetal.

¿El parto inducido dura más tiempo que un parto normal?
En efecto, dura más tiempo. Pero debemos considerar que en un parto de inicio espontáneo, lo más frecuente es que si la mujer consigue estar en casa relajada el tiempo necesario, acudirá al hospital ya iniciado el parto, mientras que en el parto inducido, ella ingresa con cero dilatación. Una vez iniciada la inducción, el parto puede durar hasta 48 horas, con lo que las horas de hospitalización aumentan y da la sensación de mucha más duración del parto. Otro factor muy importante es la capacidad de la mujer a tener seguridad en sí misma y en su bebé, a mantenerse relajada, positiva y paciente. El parto es instinto y si confiamos en el nuestro y en el de nuestro hijo, la relajación, la oxigenación y las endorfinas contribuirán en gran medida a que el proceso avance mejor y tanto la madre como el hijo acaben el parto en mejores condiciones.

¿Existen más riesgos de desgarros perineales en un parto inducido?
No tiene por qué. Los desgarros están asociados al tamaño del bebé, a la elasticidad del periné y a la postura que se adopta durante el expulsivo. La menos favorable es tumbada boca arriba con las piernas en las perneras. Es la clásica que se ve en las películas. Las menos lesivas son tumbada de lado, en cuclillas, de pie... etc.

¿La inducción puede fallar?
Sin duda puede fallar. El hecho de que se induzca el parto aumenta alrededor del 30% el porcentaje de cesáreas. Pueden ser numerosos los motivos de fracaso de inducción: no se producen contracciones, la dilatación no progresa, se diagnostica pérdida de bienestar fetal, entre otros. Cuando la inducción falla, la solución es la cesárea. Por lo tanto, la mayor tasa de inducciones aumenta el riesgo y la tasa de cesáreas.

Charo Rodríguez es matrona en el Hospiten de Tenerife y educadora maternal.

 

Victoria Gómez