Cómo se controla el bienestar del bebé en el parto

Tres instrumentos para confirmar que está bien

El parto es un momento delicado para el gran protagonista del parto: el bebé. El equipo médico estará muy atento para controlar su bienestar en todo momento. Para ello, cuenta con varios instrumentos. El cardiotocógrafo, el pulsiómetro y el stan.

 

1. El cardiotocógrafo

También llamado monitor cardíaco fetal, es un dispositivo que controla la frecuencia cardíaca del bebé y las contracciones uterinas. Esta monitorización puede ser externa –a través de dos sensores sujetados al abdomen por cintas– o interna, con un electrodo que se introduce en tu vagina y se fija a la cabeza de tu hijo. Este último sistema es más preciso, pero exige que ya hayas roto la bolsa de las aguas. Por eso, es posible que la matrona aproveche para romperla con una lanceta de plástico. No te dolerá y permitirá que el proceso de dilatación avance.

2. El pulsiómetro 

Este dispositivo, que solo se utiliza cuando se observan alteraciones en el monitor y surgen dudas sobre el bienestar fetal, sirve para medir el grado de oxigenación del bebé. Para ello, se introduce una sonda con un sensor por la vagina de la parturienta y se coloca sobre la cabeza o espalda del bebé. Ese sensor ofrece los datos necesarios para saber si la oxigenación es la adecuada. Si es así, el parto seguirá su curso normal, pero si existen sospechas de algún riesgo, el equipo médico hará un estudio del pH de la sangre del niño para determinar si hay acidosis. En ese caso, es necesario que el parto se lleve a cabo por la vía más rápida.

3. El stan

Es un monitor de última generación –no se usa en todos los hospitales– que detecta la deficiencia de oxígeno desde la fase más temprana del parto, lo que reduce la hipoxia a tan solo el 1% de los casos, disminuyendo también, por lo tanto, el número de cesáreas.

 

Gema Martín