Autohipnosis para no sentir dolor en el parto

Sólo ventajas

Dar a luz sin sufrir y ser plenamente consciente de cada instante del nacimiento de tu hijo es posible con el poder de tu mente. La autohipnosis es una anestesia natural, sin efectos secundarios y que funciona.

 
Hipnosis

La autohipnosis poco tiene que ver con esos espectáculos que vemos en la tele y han contribuido a crear una gran desconfianza en la gente. La hipnosis clínica puede serte de gran ayuda para controlar tus dolores de parto cuando estos se presenten si sabes cómo hacerlo.

Natural e inocua
La hipnosis podría definirse como un estado de la mente al que se llega a través de la relajación y la sugestión. Se caracteriza por el aumento de la capacidad de percepción y el potencial para controlar funciones fisiológicas que normalmente se realizan de manera involuntaria –como la actividad glandular, la actividad vasomotora... Ese estado de la mente ha demostrado su eficacia en muchas aplicaciones terapéuticas y clínicas como el tratamiento de fobias, depresión, ansiedad... Y también en el control del dolor durante el parto: con un sencillo entrenamiento, tu mente es capaz de actuar como una epidural psicológica.
Hoy en día, la anestesia química es la más extendida entre las mujeres que no quieren experimentar dolor. Pero existen cada vez más futuras mamás que quieren tener una experiencia sin dolor, plenamente consciente y sin utilizar este tipo de anestesia. En esta determinación participan razones personales, culturales, ideológicas... que les hacen decantarse por la hipnosis, un procedimiento natural, que permite no sentir dolor allí donde se desee y que, en manos de profesionales de la salud, no tiene contraindicaciones ni efectos secundarios. Es totalmente inocua. Además, la anestesia se hace extensiva al bebé que va a nacer, con lo que se evita el trauma del nacimiento.

El proceso, paso a paso
Contrariamente a lo que suele creerse, no es el terapeuta el que tiene “poderes” para hipnotizarte, sino que es tu propia mente la que te transporta a ese estado. El profesional sólo actúa como guía o inductor. Dicho de otra manera, es la propia embarazada la que se anestesia a sí misma; por lo tanto, no creas que el experto tendrá que estar a tu lado en el paritorio, sino que ya habréis realizado juntos la mentalización y sus efectos durarán hasta aquel momento. El proceso se desarrollará así:
Alrededor del séptimo mes de gestación deberás concertar tu primera cita con el experto. En ella te explicarán en qué consiste el procedimiento y podrás decidir si es realmente el modo en el que deseas traer a tu bebé al mundo. Este encuentro será muy esclarecedor ya que el éxito de la experiencia depende de la conexión que se establezca entre el paciente y el hipnólogo. Por si no estás del todo convencida de que la anestesia psicológica existe y funciona, te realizarán una demostración en una parte de tu cuerpo, –un brazo, por ejemplo– y comprobarás que no percibes ningún dolor ante diferentes estímulos.
 Si decides seguir con este procedimiento, tendrás que comunicárselo a tu ginecólogo. Pero aclarándole también que en el caso de que se produzca alguna incidencia fuera de lo normal, te pondrás en manos de los profesionales médicos en lo que ellos indiquen.
En la segunda cita comienza el proceso de mentalización. Se profundiza en el funcionamiento de la mente y en cómo las sugestiones históricas y condicionantes culturales del tipo “parirás a tus hijos con dolor….” ejercen un efecto anticipatorio que propicia el dolor. Por lo tanto, se sustituirán por otras, como que el parto es un acto natural y que la embarazada no es una enferma.
En la tercera reunión se realiza la sesión hipnótica propiamente dicha, a través de técnicas de inducción –que pueden ser muchas, pero fundamentalmente palabras–. Una vez que se alcanza el estado de hipnosis, el terapeuta te indicará que tú misma te des la orden de anestesia: “Mi cuerpo está anestesiado”. Volverás a casa con tu epidural psicológica “puesta” y con una agradable sensación de bienestar general. Te grabarán esta última sesión y todo lo que en ella se ha dicho para que puedas escucharlo durante el tiempo que te queda hasta el momento del parto

Mitos erróneos sobre la hipnosis

• Es peligroso porque el sujeto paciente puede tener dificultades para salir de ese estado. No existe ningún caso en la literatura médica de esto.

• Cuando estás hipnotizado, no eres consciente de lo que está ocurriendo. Muy al contrario, eres el dueño total de lo que dices.

• No puedes resistirte a las órdenes del hipnotizador.

• Podrías hacer algo en contra de tu voluntad o de tu moral.

• Sólo pueden hipnotizarse las personas débiles o poco inteligentes.

• Hay que llevar a cabo un ritual especial.

 
Asesoramiento: Jesús Blanco García, psicólogo, psicoterapeuta, experto en hipnosis clínica y medicina psicosomática.

 

Beatriz García