6 consejos a olvidar sobre el parto

Que no te quiten el sueño

Muchas creencias erróneas están tan enraizadas en la sabiduría popular que es difícil contradecirlas. A pesar de ello, intentaremos ayudarte a superar algunos miedos.

 
Embarazada sin preocupaciones

1. La episiotomía es inevitable
En su camino por venir al mundo, tu hijo se encuentra con la última resistencia física a derribar: el periné. Este músculo, situado entre la vagina y el recto, es muy elástico, pero no se estira por igual en todas las mujeres. Cuando no se dilata lo suficiente para dejar paso al bebé, o cuando éste es muy grande, puede ocurrir un desgarro. Si la matrona considera que esta eventualidad es elevada, puede decir practicar una episiotomía, es decir, un corte en el periné que agrandará el orificio vaginal justo antes de que salga la cabeza. Las ventajas de esta pequeña incisión: los bordes rectos de un corte son más fáciles de “arreglar” que un desgarro irregular; impide la lesión de los músculos del periné y de la vagina; evita que la frágil cabecita de tu hijo pueda golpearse contra esta barrera y puede acortar en varios minutos la fase del expulsivo. Hace años, la episiotomía se practicaba a casi todas las parturientas. Hoy, iniciativas como la Estrategia de atención al Parto Normal, promueven una política de episiotomía selectiva, no sistemática. Diversos estudios sobre las ventajas e inconvenientes de esta pequeña incisión han llevado a una actuación más acorde a las circunstancias de cada caso.

2. Ante la mínima contracción, hay que salir corriendo al hospital
Si lo haces, es muy probable que tengas que volver a casa porque no estés de parto. Antes de que hayas terminado las 40 semanas de gestación puedes notar las primeras contracciones, conocidas como de Braxton-Hicks. Estas contracciones ayudan al bebé a encajarse en el canal del parto y preparan el cuello del útero para enfrentarse a la dilatación, que abrirá las puertas al exterior. A medida que se acerque el parto, las contracciones serán más frecuentes, pero sin regularidad. Las contracciones de parto son inconfundibles: rítmicas y cada vez más molestas. Hay tres signos inequívocos de que estás de parto:
- Cuando las contracciones son rítmicas y se producen cada 5 minutos, al menos durante una hora.
- Has roto aguas, aunque no haya contracciones.
- Sangres como si tuvieses la regla.
Cualquiera de estas tres circunstancias os obligan a poneros en marcha. Mientras tanto, tranquilos.

3. Durante la dilatación, hay que estar tumbada
Puede que no te quede otra opción, pero caminar lentamente o permanecer de pie es beneficioso para ti y tu hijo. Diversos estudios han demostrado que estar de pie o caminando acelera la dilatación y el descenso del feto. En la Estrategia para el Parto Normal se insiste en que se debe facilitar a la mujer deambular y elegir la posición de acuerdo a sus necesidad y preferencias, con el asesoramiento médico debido. Tendida sobre la espalda no solo las contracciones pierden eficacia, también se pueden comprimir algunos vasos sanguíneos. Si los monitores fetales no te permiten estar de pie o prefieres descansar en la cama, la postura más correcta es tendida de costado, cambiando frecuentemente de lado.

4. Antes de ir al hospital, lo mejor es comer bien para tener fuerzas
Además de falso es una temeridad, ya que un atracón así puede causarte náuseas, vómitos o dificultar gravemente la anestesia si hay que practicarte una cesárea. Siempre se aconseja no comer nada antes del parto, pero cuando nos esperan varias horas de ayuno es difícil resistirse. Unas galletas, una taza de leche con miel o un reconfortante té te proporcionarán la energía suficiente. Durante la dilatación, ya en el hospital, pueden permitirte ingerir algunos alimentos, sobre todo líquidos, según tus necesidades.

5. La epidural es peligrosa
La epidural es un medio muy eficaz para aliviar el dolor durante el parto y hoy es un método seguro. Tiene muchas ventajas: la principal es que, al no sentir los dolores fuertes, la madre puede participar más en el parto, estará relajada y vivirá todo el proceso con más alegría que preocupación. Como toda anestesia, también conlleva algunos riesgos que debes tener en cuenta. Los calambres en las piernas, temblores o picores son los más frecuentes.

6. El goteo es malo para el parto
Cuando el periodo de dilatación se alarga porque las contracciones resultan poco eficaces o irregulares, o cuando el parto se estanca porque estas se interrumpen, se suele administrar a la parturienta un suero con oxitocina. Muchas de ellas relatan que con el goteo, sus contracciones fueron más dolorosas. Lo cierto es que se vuelven más frecuentes e intensas, por lo que parece que el dolor es mayor. Como todos los recursos que la matrona y el obstetra tienen a su alcance para solucionar los problemas que pueden ocurrir durante el parto, el goteo tiene sus indicaciones, muy limitadas. Si bien no parece razonable aplicarlo sistemáticamente en todos los casos, resulta sumamente útil en algunas circunstancias.