5 causas para inducir un parto

¿Por qué me provocan el parto?

Aunque lo normal es que el parto se inicie de manera espontánea en algunos casos tu médico puede recomendarte provocarlo de manera artificial. Éstos son los motivos que pueden llevar al especialista a tomar esta decisión.

 
embarazada

La  rotura de la bolsa de las aguas, las contracciones, la dilatación y el llanto del bebé anunciando su llegada. Lo más común es que el parto transcurra de esta manera, pero si falla alguno de los pasos o la prolongación del embarazo pone en peligro tu salud es posible que los especialistas decidan provocar el parto. Los motivos para inducir el nacimiento son muy variables pero, en general, se decidirá si:

  1.  Sufres alguna patología, como la  hipertensión o la  diabetes, entre otras.
  2. Existen complicaciones obstétricas como  rotura prematura de membranas o corioamnionitis.
  3. La gestación es cronológicamente prolongada.
  4. El bebé presenta problemas como sospecha de riesgo fetal,  crecimiento intrauterino retardado...
  5. Inducción electiva. Es la iniciación del trabajo de parto por preferencia de la gestante o el médico. Parece un motivo poco importante para provocar el nacimiento del bebé; sin embargo, en este apartado se incluyen aspectos como residir lejos del hospital o en lugares mal comunicados, antecedentes de parto rápido… En estos supuestos, es preferible programar el parto y evitar situaciones de riesgo derivadas de la imposibilidad de una atención médica precoz.

Por el contrario, la inducción estará contraindicada si:

  1. Tienes  placenta previa.
  2. Existe desproporción pélvicocefálica.
  3. Has sufrido anteriormente cirugía uterina, excepto en caso de cesárea segmentaria.
  4. El bebé se encuentra en una posición transversa u oblicua.
  5. En caso de prolapso de cordón umbilical.

Ayuda al inicio del parto

La causa médica es el motivo principal para tomar la decisión de provocar el parto. Por lo tanto, la única manera de evitarlo es que la gestante inicie este proceso espontáneamente. Para ayudar a conseguirlo, y si no existe contraindicación, debes abandonar la vida sedentaria, dando largos paseos y manteniéndote lo más activa posible.

Asesoramiento: Dra. Nuria Izquierdo, encargada de la Unidad de alto riesgo obstétrico del Hospital Clínico San Carlos, de Madrid.

 

Ana Vallejo