4 posturas para dar a luz, sus pros y sus contras

Alternativas a la cama

Tumbada en una cama. Esa es la postura habitual para dar a luz pero no es la única disponible. En la maternidad las parturientas pueden adoptar algunas posturas más.

 
Posturas

 Numerosos grabados y esculturas muestran a las mujeres dando a luz en posición vertical. En esa época, no estaba sujeta a ninguna anestesia o registro y se movía hasta encontrar la postura que mejor mitigaba el dolor. A medida que la atención sanitaria fue evolucionando y los partos se hicieron cada vez más medicalizados, la posición en la que las gestantes alumbraban a sus hijos fue variando desde la vertical hasta la horizontal para facilitar la labor del médico que las atendía. La  Estrategia de Atención al Parto Normal, redactada por el Ministerio de Sanidad en 2008, aconseja a las maternidades que permitan a las mujeres escoger la postura que les resulta más cómoda para dar a luz. Sin embargo, hay algunos centros que no cuentan con las infraestructuras adecuadas para hacerlo. Generalmente, las camas están adaptadas para el parto en posición horizontal, pero no suele tener medios para el vertical, la cuadrupedia o en cuclillas. Comprueba qué posturas permiten en tu maternidad y habla con la matrona si prefieres probar una diferente a la convencional. Las posturas que puedes adoptar son las siguientes: 

1. Tumbada

Es la forma más común de dar a luz porque facilita las maniobras de la matrona y el ginecólogo que te atienden en el parto. Además, permite un acceso más rápido al abdomen en caso de que sea necesario hacer una cesárea.

2. Vertical

Se asocia con una reducción en la duración del expulsivo, un menor número de episiotomías, mayor libertad de movimientos y una disminución del dolor. También resulta beneficiosa porque favorece el descenso del bebé por el canal del parto gracias a la posición de la cadera y la fuerza de la gravedad. Como inconveniente, se asocia a un mayor número de desgarros y un aumento del sangrado. Si la eliges, podrás colocarte de dos maneras:

- De pie. No sólo favorece el aporte de oxígeno al pequeño, sino que la madre cuenta con el apoyo de sus dos piernas y también de su pareja, que puede colocarse sujetando su espalda.

- Sentada o en cuclillas. Disminuye el dolor y proporciona más comodidad y libertad de movimientos a la mamá. La pelvis se abre en su máxima capacidad haciendo más sencillo el expulsivo para ti y tu bebé.

3. Lateral

Tumbada sobre uno de los costados, te será fácil descansar y obtendrás los mismos beneficios que con las posiciones verticales.

4. A cuatro patas

Se conoce como cuadrupedia. Aunque cuenta con más rechazo social, favorece la rotación fetal y disminuye el dolor lumbar y el traumatismo pélvico posparto.

Asesoramiento: Mª Teresa Villar Varela, presidenta de la Asociación de Matronas de Madrid.

 

Ana Vallejo