El descanso en el posparto
¡Necesitas dormir!
Tu hijo acaba de nacer, y tú estás como en una nube, inmensamente feliz, y también muy cansada y somnolienta. ¿No te lo habían dicho? Un bebé te cambia la vida, incluidas las horas de sueño.

A partir de ahora deberás acostumbrarte a dormir poco y descansar mucho. Una vez llegues a casa con el bebé en brazos, iniciarás una nueva etapa en la que experimentarás sensaciones muy intensas y positivas, pero también vas a enfrentarte a un buen número de responsabilidades. Cada vez que le mires, profundamente dormido en su cuna, te sentirás tan feliz que olvidarás lo agotada que estás. No lo hagas, y descansa, porque esas horas de sueño que él te roba os hacen mucha falta a los dos.
El cansancio
La falta de sueño es algo muy común en las mujeres que acaban de dar a luz, y sus causas son varias: la adaptación a la nueva situación, el descenso hormonal, el sentimiento de responsabilidad al que se suma el desgaste físico del parto.
Aunque algunas madres se sienten eufóricas e incapaces de dormir después de dar a luz, lo normal es que en estos primeros momentos se tengan ganas de descansar y dormir. El trabajo del parto es enormemente fatigoso y en las últimas semanas de embarazo la falta de sueño es muy frecuente. Parece ser que durante este periodo y en el posparto se produce una pérdida del sueño REM, es decir, se acorta la fase de sueño profundo, aquel que permite un mejor descanso.
Mientras dure vuestra estancia en el hospital, tu bebé descansará plácidamente casi todo el tiempo. Una vez en casa, te sorprenderá cuando la primera noche se despierte más a menudo de lo que esperabas.
Su llanto no va a ser lo único que te impida conciliar el sueño. Los entuertos, unos dolores que pueden ser más o menos intensos y que son causados por las contracciones del útero para volver a su tamaño original, tampoco te facilitará descansar. A todo ello se suma el déficit de estrógenos, otra circunstancia que se ha relacionado directamente con el insomnio: concretamente la progesterona, hormona que incita al sueño, desciende tras el parto.
El estrés
Todo esto no significa que no vayas a poder dormir, sino que a partir de ahora, tu sueño se parecerá un poco a la dieta que seguiste cuando estabas embarazada: dormirás “poco y a menudo”. Incluso las más afortunadas, aquellas cuyos bebés no hacen un ruido en toda la calle, suelen despertarse para ver si el niño “está bien”.
No te extrañes si tu pareja comenta que te nota estresada. Hasta la mujer más equilibrada atraviesa por una situación de estrés después de dar a luz. Ahora te darás cuenta de hasta qué punto tu bebé depende de ti.
Maite Izquierdo



