Métodos para frenar un parto prematuro

Toma precauciones

En una gestación, lo normal y deseable es dar a luz entre la semana 37 y la 40. Pero, a veces, el nacimiento se adelanta. De hecho cerca de 38.000 bebés nacen prematuros en España. ¿Qué signos anuncian un parto prematuro? ¿Qué hacer en estos casos? 

 
mujer embarazada

El total de partos prematuros en España representa el 7,5 por ciento de los nacimientos. La mayoría -entre el 60 y el 70 por ciento- ocurre entre la semana 34 y la 36 de gestación. Los grandes prematuros son una excepción. De hecho, sólo el 5 por ciento nace antes de las 27 semanas.

Los síntomas que avisan

Existen una serie de síntomas que ponen sobre la pista de que el trabajo de parto puede haber empezado. Consulta al ginecólogo urgentemente si presentas:

  • Contracciones uterinas si tienen ritmo –cada 10 minutos o menos– y se producen en reposo.
  • Sangrados o pérdida de líquido amniótico a través de la vagina.
  • Sensación de presión en la pelvis.
  • Dolores de tipo menstrual por encima del pubis o en la región lumbar.
  • Dolor abdominal con o sin diarrea.

Cómo se confirma el diagnóstico de parto prematuro

¿Cómo distinguir las contracciones fisiológicas normales de las de inicio del trabajo de parto? Para muchas embarazadas, resulta complicado, sobre todo si es su primera gestación. Existen signos que son muy inespecíficos y dan poca luz sobre lo que está ocurriendo. De ahí, que para saber si realmente existe amenaza de parto prematuro, se hayan determinado una serie de parámetro médicos. Así, los especialistas manejan un marcador bioquímico que arroja mucha información sobre si el alumbramiento es inminente. Se trata de la presencia de fibronectina en la secreción vaginal –prueba que se realiza sólo a embarazadas de alto riesgo o que presenten síntomas–. Si esta proteína se detecta en la muestra, la probabilidad de parto prematuro se multiplica por tres, y si no existe, el riesgo es bajo, independientemente de que aparezca otros síntomas inespecíficos.

Qué hacer para frenar un parto prematuro

Reposo y fármacos son las dos medidas que se adoptan fundamentalmente para intentar frenar el parto prematuro. El descanso debe ser físico y mental, para conseguir tanto la relajación de los músculos como de tu estado emocional, ya que ambos inciden sobre tu actividad uterina. Por tanto, reduce tu ritmo diario, permaneciendo recostada a ratos, principalmente, sobre tu lado izquierdo, y realiza ejercicios de respiración y relajación. Pero, ojo, no permanezcas en la cama tumbada, salvo prescripción médica.

Por su parte, los fármacos tocolíticos cumplen una misión muy concreta: intentar frenar las contracciones para prolongar entre 24 y 48 horas la gestación, con el fin de conseguir tiempo suficiente para el traslado de la gestante a un centro de alto nivel neonatal y para que la administración de corticoides permitan  la maduración pulmonar del bebé.

 


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