La posición del feto en el útero y la cesárea

En qué casos el nacimiento por cesárea es la única solución

Aunque la mayoría de los bebés nacen boca abajo, no todos están tan bien colocados. En posiciones como la transversal o de cara, la cesárea es indispensable. Si tu bebé se presenta de pie, la decisión la tomará tu ginecólogo y en la mayoría de los casos, el parto también terminará en cesárea.

 

La posición en la que se encuentra el niño para nacer condiciona mucho el desarrollo del parto. Algunas son incompatibles con el parto por vía vaginal.

Posición cefálica. El 96% de los bebés están colocados boca abajo y con la cara hacia la espalda de la madre. Si no existe otra complicación, permitirá al niño nacer por vía vaginal.

Desproporción pelvicocefálica. En este caso, el bebé está bien colocado para su salida pero su cabeza es muy grande para el tamaño de la pelvis materna, bien porque está mal colocada o grande o porque la pelvis materna es pequeña. Este situación se diagnostica durante el parto porque, aun siendo grande, la cabeza del bebé se puede moldear a medida que avanza por el canal del parto y la pelvis materna está provista de ligamentos que también se pueden relajar y los huesos pélvicos abrirse más. Vigilar el trabajo de parto conforme avanza es la mejor manera de evaluar la situación y diagnosticar la necesidad de una cesárea de urgencia

De cara. Lo normal es que el bebé inicie su descenso por el canal del parto girando la cabeza hacia un lado. Después, la inclina hacia el pecho para que la parte alta del cráneo sea la que se presenta primero. Cuando, en vez de doblar la cabeza hacia abajo, la dobla hacia arriba, se dice que se presenta de cara o que adopta la posición occipitoposterior. Esta posición de salida prolonga el parto y provoca más dolor porque el diámetro de la cara es mayor que el del cráneo.

Un cambio de posición puede ayudar a que el bebé rote y doble la cabeza hacia el pecho. La matrona te puede indicar colocarte a gatas para provocar la inclinación del útero hacia adelante lo que facilita la rotación del bebé. También puede intentar hacerlo con la mano a través de la vagina. Si bien la mayoría de los bebés puede nacer de cara, la otra alternativa es practicar una cesárea para acortar un parto que se alarga demasiado y evitar lesiones.

Posición transversal. En el caso de que el feto esté atravesado en el canal del parto, lo más probable es que venga al mundo mostrando un hombro o un brazo. Ante esta complicación, se suele optar por una cesárea para evitar la rotura de las articulaciones.

De nalgas, de pie o de rodillas. Un bebé puede presentarse con las nalgas, uno o ambos pies o incluso con las rodillas por delante.

Cuando se acerca el parto y el bebé no ha girado hacia la posición cefálica, se puede intentar una versión cefálica externa, una maniobra manual sobre la superficie del abdomen que permite colocarlo boca abajo. 

Ante una posición podálica, la mayoría de los ginecólogos prefieren programar una cesárea para prevenir complicaciones –se estima que un feto que viene de nalgas tiene cuatro veces más posibilidades de sufrir lesiones.

Si el problema se presenta en el parto porque el bebé se ha girado en el último momento, algunos ginecólogos opinan que si tiene la cabeza doblada hacia el pecho y no existe desproporción pelvicocefálica, el parto vaginal es posible, con o sin la ayuda de los fórceps. Otros prefieren una cesárea de urgencia. 

 

Magda Campos