Riesgos y ventajas de intentar un parto vaginal tras una cesárea

¿Vale la pena intentarlo?

Muchas mujeres no quieren renunciar a intentar un parto vaginal después de una cesárea. Y es que las posiblidades de lograrlo son altas y las ventajas del parto vaginal sobre la cesárea son numerosas. Contestamos a las dudas más frecuentes antes de tomar la decisión.

 
parto cesárea

1. ¿Es recomendable intentar un parto vaginal después de una cesárea?

La Organización Mundial de la Salud y la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia recomiendan intentar un parto vaginal después de una cesárea. Y es que las ventajas son evidentes: una recuperación postparto más rápida, una puesta al pecho más fácil y, si piensas tener más hijos, un útero con un cicatriz menos. También existen ventajas de carácter psicológico como la satisfacción de participar activamente en el nacimiento del bebé y la posibilidad de abrazarlo sin que medien dolores físicos. Por último, se sabe que si no se interviene, el bebé desencadena el parto, no la madre. Lo hace cuando está maduro para nacer. Por último, no olvides que durante la dilatación y cuando pasa por el canal del parto, recibe un masaje en todo su cuerpo que le estimula y prepara para la vida extrauterina.

2. ¿Qué posibilidades de éxito tengo si decido intentar el parto vaginal después de una cesárea?

En principio, las posibilidades de lograrlo son altas ya que depende en gran medida de la motivación de la parturienta y del equipo sanitario que asistirá al parto, matrona y ginecólogo. Se calcula que se logra en un 70-80 por ciento de los casos. Cuando se intenta un parto vaginal después de cesárea, es importante respetar el inicio y la evolución del parto. En otras palabras, no provocar el parto ni reforzar las contracciones con oxitocina. Tampoco se debe usar anestesia epidural.

3. Si intento el parto vaginal después de cesárea, ¿mi útero se puede romper?

Este es un temor muy frecuente en las futuras madres. El útero es, sobre todo, un músculo que se puede romper con o sin cicatriz previa. Pero esta posibilidad es muy remota. Si la embarazada no padeció infección después de la cesárea, si se alimenta bien, tiene una vida sana y hace ejercicio suave para oxigenar sus músculos durante su segundo embarazo, los riesgos son casi inexistentes. En su libro "¿Nacer por cesárea?", los doctores Ibone Olza y Enrique Lebrero Martínez afirman que, de acuerdo con los estudios publicados, las roturas uterinas no pasan del 0,4 por ciento. De estos casos, sólo la cuarta parte correspondería a roturas graves. Cuando hay más de una cesárea previa, no pasa del 1 por ciento.

4. ¿Qué hago si mi ginecólogo me dice que no lo quiere intentar?

En principio, buscar profesionales experimentados y convencidos de las ventajas de intentarlo. En este sentido, lo primero es hablar con tu matrona para que te oriente. Si desconoces el equipo que te va a atender durante el parto, puedes confeccionar un  plan de parto y remitirlo a la dirección de la maternidad donde vas a dar a luz. Esta medida puede ayudar a lograr un parto vaginal después de cesárea aunque la última palabra siempre la tiene el profesional que esté a tu lado cuando vayas a dar a luz.

Lectura recomendada: ¿Nacer por cesárea? de Ibone Olza y Enrique Lebrero Martínez. Ed. Granica.

 

Magda Campos