La presencia del padre durante la cesárea

Una opción cada vez más frecuente

A pesar de las reticencias iniciales, cada vez son más los hospitales que abren las puertas del quirófano al padre en caso de cesárea programada. Y es que los resultados son positivos tanto para la pareja como para los equipos médicos. 

 
El padre en la cesárea

El hospital 12 de Octubre de Madrid ha sido pionero en abrir las puertas de las salas de parto a los padres en los años ochenta. En la década del dos mil, abrió las del quirófano para que pudieran asistir al nacimiento de su bebé cuando nace por cesárea. En opinión de padres y equipos médicos, los resultados son positivos para la cesárea programada y con anestesia epidural y cuando el padre se prepara a vivir la experiencia. 

Los preparativos

Para entrar en un quirófano, deberás llevar ropa quirúrgica, un gorro, calzas para los zapatos y una mascarilla. Se te indicará lavarte las manos y prepararte para estar en un ambiente algo más frío de lo habitual y quizás no tan silencioso como se espera. Con el uniforme puesto, te explicarán dónde sentarte y lo que se espera de ti. Infórmate sobre la posibilidad de hacer fotos. En muchos hospitales no se permite la filmación de la operación. Antes de dar rienda suelta a tu aspiraciones de reportero, asegúrate de que te lo van a autorizar. 

Combatir la aprensión

Muchos hombres se pueden sentir emocionados ante la idea que asistir a la operación de su pareja y el nacimiento de su hijo. Si es la vista de la sangre lo que le preocupa, sólo verá lo que desee. Una pantalla se coloca debajo del pecho de la embarazada. Ella no verá nada y él tampoco si se sienta cerca de su cabeza. Como ella estará totalmente despierta, podrán conversar tranquilamente. Tener a su compañero cerca, le ayudará a sentirse más relajada y segura.

Después de practicar las incisiones necesarias para llegar a él, se sacará al bebé. En unos 10 minutos, podréis verle y oírle. Una vez eliminadas las secreciones que pueden obstruir sus fosas nasales y comprobar que está con buena vitalidad, lo tendréis en brazos. Al igual que en un parto vaginal, el test de Apgar se puede realizar con el niño depositado sobre el pecho de la madre o en brazos del padre. 

Hablar con el cirujano o su equipo antes de dar el paso es un buen antídoto para el temor. La desventaja de dejar al padre entrar en el quirófano es el riesgo de que se desmaye. Si ocurre, los profesionales sanitarios se encuentran con la necesidad de atender a dos pacientes. Por eso, insisten en que quien dé el paso se prepare para ello. 

La experiencia

Los padres que han vivido la experiencia se sienten satisfechos y orgullosos de su decisión. Como en un parto vaginal, destacan en sus argumentos la proximidad con la madre y el poder compartir emociones con ella, ver a su hijo nacer, la vinculación afectiva con el bebé, etc. Suficientes motivos para que los hospitales que participan en esta iniciativa sigan adelante y otros se sumen. 

 

Victoria Gómez




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