Cómo cuidar la cicatriz de la cesárea

Para que tenga el mejor aspecto

Alejado el riesgo de infección del postparto inmediato, puedes hacer mucho para que la cicatriz de la cesárea resulte lo más discreta posible. Aquí te indicamos cómo cuidarla y qué hacer en caso de queloides.

 
cicatriz

La cicatrización de la herida después de una cesárea depende de cada persona, de su organismo, sus defensas y el estado de su piel.

Antes de la cesárea

Si te van a hacer una cesárea programada, algunas medidas ayudarán a una mejor cicatrización de la incisión. Conviene que prepares la zona aplicándote a diario una buena crema hidratante. Cuida mucho tu alimentación, tomando proteínas (carne, pescado, lácteos) y vitaminas (verduras y fruta) y bebe mucha agua.

Después de la cesárea

Una vez operada, tu ginecólogo te indicará los pasos a seguir para evitar infecciones, aunque que hay unas pautas generales. Durante tu estancia, el equipo médico revise la herida con frecuencia. Aplicarán los cuidados necesarios a la técnica de cierre utilizada.

Los cuidados de la cicatriz en casa

Al volver a casa, podrás ducharte como de costumbre. Seca bien la herida con una toalla o secador de pelo a baja velocidad. Tu cicatriz estará sensible y enrojecida durante unas semanas. A medida que avanza la cicatrización, es posible que sientas tirantez y comezón. No te rasques, la aplicación de una loción te aportará alivio. 

Ya sin puntos, aplica a diario aceite de rosa mosqueta con un masaje circular, sin presionar, en torno a la cicatriz y sobre ella cuando haya secado del todo. No conviene tomar el sol sobre una cicatriz hasta pasados 6 meses ya que se volvería más oscura. Mientras, aplícate crema con factor de protección muy alto o mejor, evita la exposición al sol en la zona.

Algunas personas desarrollan cicatrizaciones hipertrofiadas. Son los famosos queloides: se forma un cordón superficial de tejido oscuro a lo largo del corte. En ocasiones, la cicatrización con queloides viene acompañada de picores y hasta dolor. Esta forma de cicatrizar tiene un componente genético, por lo que si alguno de tus padres lo padece, tú también puedes tener el mismo problema. Ocurre con mayor frecuencia en las pieles oscuras.

La formación de queloides se puede controlar con pomadas con corticoides que si bien no la evitan del todo, limitan su aparición. Otros tratamientos para limitar los daños consisten en la aplicación de apósitos especiales que encontrarás en la farmacia. En cicatrices antiguas, se puede disminuir el grosor del queloide con crioterapia (aplicación de frío) o láser.

 Si al perforarte las orejas, se han formados pequeños bultos de tejido en tus lóbulos, eres clara candidata a los queloides. Advierte a tu ginecólogo para que aplique tratamientos de prevención inmediatos.

 

Magda Campos




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