María Irene Rois Prieto

comentario by María Irene Rois Prieto

25 Jun 2009,9:20


Después de todo lo que nos costó conseguirlo por fin quedé embarazada, el embarazo fué inmejorable, las mínimas incomodidades, pero el parto fué aún mejor, ya que ni me enteré que me puse de parto, supongo que por ser primeriza, y que no fué como me lo habían contado. Durante toda la noche sentía como ganas de hacer pípí, una presión abajo por la que iba al baño pero no hacía nada, a las siete de la mañana cuando se levantó papá para ir a trabajar le dije que llevaba una noche extraña, él se alarmó y quiso llevarme a la Clínica, pero yo lo frené y le dije que para qué si no me dolía nada, que no iba a ir porque tuviera ganas de ir al baño cada 15 minutos, así que él se puso a arreglarse y desayunar para ir al trabajo, en ese tiempo me dí cuenta que la presión me venía exactamente cada cinco minutos y ya me extrañé, y en unos segundos ví que era cada tres minutos exactos, así que le dije a mi marido que no se iba, que me llevara a la Clínica a que me miraran, que si era pués mejor, y que si no que me trajera de nuevo a casa y que él se fuera al trabajo. Así que nos duchamos, nos arreglamos, cogimos la bolsa y nos fuimos, aparcamos lejísimos ya que es muy difícil por esa zona, incluso, dejamos la bolsa en el coche convencida de que no era nada, ya que me faltaban diez días, y llegamos caminando, al verme la comadrona me dijo que con la buena cara que tenía me aseguraba que no estaba de parto, pero que de todas maneras me iba a mirar, al mirar vió que tenía cuatro centímetros de dilatación y me dijo que ya no me iba, que era el gran día, mandó a Tomás al coche a coger la bolsa y que fuera rellenando los papeles del ingreso, todo esto era a las 08:30 de la mañana, y él me dijo que me esperara, que no fuera a tenerla en lo que él iba y volvía, yo tranquilamente fuí a mi habitación, me pusieron el edema, me volví a duchar, me puse el camisón ese de papel que se te ve el culillo por detrás, Tomás llegó, y ya nos bajaron a los monitores, me miraron y ya tenía ocho centímetros de dilatación, todo iba genial, sin molestias, lo único que pedía era ponerme de lado, y no me dejaban por los aparatos, llamaron al anestesista, me puso la epidural, y en diez minutos tenía los diez centímetros de dilatación, pero con la epidural había perdido toda capacidad de sentir las contracciones, así que llegó el médico y empecé a empujar con la ayuda de la comadrona que me indicaba cuando hacerlo y cuando no, el papi estuvo a todo esto pendiente, a mi lado, dándome la mano y viendo perplejo como nacía nuestra hija, en cuatro empujones la pude agarrar y tirar de ella para ponérmela sobre el pecho, eran las 12:12, que grande, que hermosa, lo mejor que hemos hecho, los dos no dejábamos de mirarla y de llorar, y el papi estuvo todo el rato con ella mientras que el pediatra la examinaba, haciendo fotos sin parar, antes y después, la recuperación del parto también fué inmejorable, a las tres horas ya estaba caminando por los pasillos con mi niña porque nos cambiaron de habitación, y hoy que tiene cinco mesitos sigue tan hermosa y sana como el primer día, y siempre será nuestro sueño cumplido y nuestra alegría de vivir. P.D.: Los siguientes dos meses y medio no fueron tan de sueño de rosas, las noches se hacen largas con los lloros y las comidas, y los días también por el agotamiento del mal y poco dormir, pero todo se pasa, con una sonrisa suya se va todo el cansancio, y el tiempo vuela, ahora todos dormimos de maravilla.
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